Mi hijo quiere que le avale... ¿Debo?

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Se dice que no hay que mezclar trabajo y amor; y lo mismo puede aplicarse al dinero. Tanto si se acepta la petición como si se rechaza, debe ser una decisión razonada, muy estudiada y discutida con un profesional, intentando dejar -en la medida de lo posible- los sentimientos a un lado.

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Mi hijo quiere que le avale

Si a tu hijo, nieto o cualquier otro familiar o persona cercana le han pedido en el banco un aval, es sencillamente por un motivo: "No confían plenamente en la capacidad económica de la persona que solicita el préstamo para devolverlo", explica Carlos Tomé, de Caruncho, Tomé & Judel Abogados. Y si los estudios de una entidad financiera no garantizan su solvencia, tampoco tú deberías dejarte llevar solo por tus sentimientos por esa persona.

Qué significa decir sí

Ser avalista, según el artículo 1.911 del Código Civil, implica responder a la obligación del préstamo de otra persona "con todos tus bienes, presentes y futuros”. Es decir, no respondes solo con tu dinero, sino también con tu casa y todos tus bienes, y la deuda no se cancela si falleces, sino que pasaría a tus herederos. Además, una vez firmado el aval ya no es posible echarse atrás, sostiene el abogado, "salvo que el banco acepte la anulación de ese aval, y solo suele hacerlo si aparece un nuevo avalista solvente que sustituya al anterior".

¿Qué pasa si él no paga?

El proceso que sigue el banco para reclamar su dinero si tu hijo deja de pagar depende de los derechos de excusión y orden. Estos establecen que "el banco tendría que intentar cobrar el préstamo de los bienes del deudor en primer lugar y solo en el supuesto de que con ellos no se pudiera hacer frente al pago del préstamo, entonces la entidad podría dirigirse a los bienes del avalista, incluida la vivienda o la nómina", explica el experto. Lo más habitual en estos avales solidarios es firmar la renuncia a los citados derechos, tras lo cual el banco podría 'atacar' tus bienes directamente; no obstante, un buen consejo podría ser mantener esos derechos pues, aunque el desenlace será el mismo tarde o temprano, "se gana tiempo de negociación con el banco".

Alternativas más seguras

Si el préstamo es hipotecario, antes de buscar un avalista el experto recomienda intentar negociar la dación en pago del apartamento que estés comprando. Esto significa que "en caso de que no puedas afrontar el pago, entregas la casa, pero la deuda ya está saldada", explica. La contrapartida de este trato -además de que no todos ofrecen o aceptan esta opción- es que siempre tasarán la casa por debajo de su valor real, como mucho con el 70 %. Otra opción, aunque tampoco muy frecuente, sería ocuparse de la deuda pendiente pero hasta un límite. Por ejemplo, podría intentarse pactar que el avalista solo responda ante el 50 % de la deuda contraída con el banco, o solo hasta el pago de los primeros 100.000 €. "No es habitual, pero puede hacerse; todo es negociable. Depende de la entidad y de la capacidad económica del que va a contraer la deuda". Aunque es una decisión difícil, Tomé opina que "es preferible prestarle una parte del dinero para que no le exijan el aval, que arriesgar el patrimonio de toda la familia".

La opinión del experto

Según dice nuestro experto, el abogado Carlos Tomé, "a veces no queda más remedio que avalar a alguien para que consiga el préstamo, pero hay que ser consciente de los riesgos que se corren en caso de hacerlo. Hay que contar siempre con un mínimo asesoramiento. Teniendo en cuenta que vas a firmar una de las mayores operaciones de tu vida, si no la mayor, no te cuesta nada gastar algo de dinero para que un especialista revise el caso y te dé un par de consejos. Porque te estás jugando mucho”.

Etiquetas: Bancos, Dinero, Hipoteca, Leyes

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