Revista Mía

Descubre Sant Antoni (el barrio ‘hipster’ de Barcelona)

Esta pequeña área de L’Eixample barcelonés se ha puesto de moda. Paseamos por ella para disfrutar del ambiente  retro de sus bares, restaurantes, tiendas y galerías de arte.

Situado en el distrito de L’Eixample, este barrio barcelonés ha resurgido de los carteles de ‘Se alquila’ para situarse en la agenda de habituales, hipsters y turistas. Lo que comenzó en la calle Parlament, 39, con la apertura de Federal, un café inaugurado por unos australianos que ocupa tres plantas en la esquina con la calle Borrell, y continuó con la galería, taller y espacio de exposiciones Escalera de Incendios, en Parlament, 26, se ha contagiado al resto del barrio de Sant Antoni. En él se agrupan cafés, bares de tapas y restaurantes. Pero no es hostelería todo lo que reluce. Cada vez más, las galerías y tiendas vintage conviven con los locales de siempre.
Limitado por la Gran Via De Les Corts Catalanes, Ronda de Sant Antoni, Ronda de Sant Pau y la Avda. del Paral·lel, en este barrio se concentran edificios emblemáticos. Entre ellos, Can Tarragó, conocido como La Carbonera, la primera casa de L’Eixample. ‘Okupado’ desde hace años, este tesoro histórico y cultural de los tiempos del plan Cerdà se encuentra en peligro de derribo.

El centro gastronómico

El florecimiento de bares y restaurantes de calidad no se entiende sin el Mercado de Sant Antoni. Erigida en 1882, esta estructura mítica abastece de alimentos frescos a las distintas generaciones de vecinos y hosteleros. Así, para empezar el día, puedes acercarte a los bares del mercado, situados en una carpa en la Ronda de Sant Antoni entre Urgell y Villarroel hasta que terminen las obras. Este recinto provisional mantiene el alma del antiguo desde que comenzaron las remodelaciones en 2009. En sus alrededores, cada domingo se despliega el paraíso del coleccionista, con puestos de libros descatalogados, sellos, cómics de todo tipo o cromos, que puedes comprar o intercambiar junto a entendidos y curiosos.
La Heladería Sirvent es un imprescindible del barrio. Durante las calurosas tardes entre abril y octubre, la gente se agolpa en la puerta de Parlament, 56, y espera con apetito sus helados, horchatas y granizados. En noviembre y diciembre, los protagonistas son los turrones y mazapanes. Un poco más abajo, en el número 17, nos encontramos con Zuckerhaus. Que no te engañe el cartel de la entrada: esta antigua peluquería es ahora una auténtica pastelería alemana con olor a bizcocho de chocolate y pera y tarta de albaricoque.
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Bar Calders

El Bar Calders, rebautizado en homenaje al escritor catalán Pere Calders, tiene en la carta vermú y tapas de calidad, y el ambiente de su terraza de Parlament, 25, alegra las noches del barrio. En Ronda de Sant Antoni no te pierdas la Nueva Fàbrica Moritz, reconvertida en centro gastronómico y de ocio, que continúa su herencia de culto a la cerveza. Tickets, en Paralelo, 164, es un espacio creado por Albert Adrià (hermano de Ferran) con distintos ambientes, que combina la herencia cabaretera del barrio con la creatividad gastronómica de El Bulli. Y en Flax&Kale encontrarás buen ambiente, decoración espectacular y comida flexiteriana (flexible).
Si te gusta la decoración, en la calle Viladomat hay dos tiendas que te enamorarán. El Recibidor es un showroom con muebles y objetos escandinavos de los años 60 y 70. Valnot se centra en la restauración de muebles; este espacio, entre tienda y taller, recicla y recupera tus piezas de estilo vintage o te da las pautas para que lo hagas tú. En Sepúlveda, 100, no te pierdas TurQuesh, una tienda de ropa y complementos vintage y de segunda mano a buen precio.
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