Revista Mía
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¿Estás en una lista de morosos?

Entrar es tan fácil como no pagar una factura de móvil. Salir (incluso enterarte de que estás dentro) ya se complica un poco más. Pero puedes pedir la información: los ficheros son públicos y gratuitos.

Autor: A. I.
Da igual que sean 6,50 € por una factura de móvil injusta que 1.000 € acumulados de impagos de la luz. Si tienes una deuda, puedes estar en un registro de morosos. Y es más, puede que ni siquiera lo sepas y te enteres al ir a pedir un préstamo o al intentar financiar una compra.

¿Por qué estoy en una?

Las deudas más habituales son las generadas con las empresas de suministros y con entidades financieras, dice Irene Culebras, abogada de Legálitas. Y los registros más conocidos en España son ASNEF (Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito), que recoge datos de personas físicas, y RAI (Registro de Aceptaciones Impagadas), solo de personas jurídicas.
Aunque no hay una cantidad mínima por la que pueden incluirte en uno, sí hay unas normas para hacerlo. No pueden meterte en él si hay un proceso judicial abierto por esa misma deuda, y tampoco si han pasado 6 años desde que hubo que proceder al pago de la deuda o del vencimiento de la obligación. Además, la empresa debe requerirte fehacientemente el pago de la deuda antes (no vale con que se te remita la factura) y avisarte de que, de no hacerlo, podrían incluirte en el registro de morosos. Una vez lo haya hecho, tiene que dejarte en un plazo de 30 días para que puedas ejercer tus derechos. “Pese a esta obligación legal, la realidad es que esa notificación a menudo no llega”, reconoce Culebras. Y estar dentro, sea cual sea el motivo o la cantidad, “puede convertirse en un impedimento a la hora de solicitar un crédito, la financiación para la adquisición de cualquier bien o el alta en cualquier compañía de servicios.
En los 30 días siguientes a la inclusión de tu nombre en un fichero, el titular de éste debe comunicarte que puedes acceder a tus datos y ejercer los derechos ‘ARCO’: acceso (es público y gratuito), rectificación (corregir datos inexactos), cancelación (suprimir datos inadecuados o excesivos) y oposición (a que no se usen tus datos personales sin tu consentimiento).
Si sospechas, puedes solicitar la información de si estás dentro solo presentándote en persona con tu DNI.
La opción más fácil de salir del fichero es pagando la deuda. Porque el problema es, como explica Culebras, que los particulares están a menudo indefensos si no están de acuerdo con la deuda e incluso si es inexacta. Deberás probar documentalmente que tienes razón.
Así que, si finalmente optas por pagar, con la prueba en mano, exige que eliminen tu nombre del registro, porque una vez se cobra, al acreedor muchas veces se le esfuman todas las prisas y se le olvida. Acude al fichero personalmente y pide que se cancelen tus datos. Por ley, tendrán un mes para responder a tu demanda tras la solicitud y los 10 días siguientes para comunicártelo por correo. Si algo sale mal o no puedes permitirte esperar, que sepas que, por ley, a los 6 años (sea cual sea tu deuda) todos tus datos deben borrarse de cualquier fichero.
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