Revista Mía
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Cómo organizar el salón con el Feng Shui

Con la disciplina china del feng shui podrás organizar tu casa para ganar en bienestar, salud y prosperidad. Esto implica orientarla, distribuir sus habitaciones, elegir los muebles y los colores adecuados y vigilar la circulación de energía.

Con la disciplina china del feng shui podrás organizar tu casa para ganar en bienestar, salud y prosperidad. Esto implica orientarla, distribuir sus habitaciones, elegir los muebles y los colores adecuados y vigilar la circulación de energía. Te damos las pautas para decorar el salón.

Principios básicos

- Guíate por tu sentido común. No tienes por qué seguir todas las reglas del feng shui. Cambia solo lo que te parezca necesario.
- No guardes ni acumules cosas que no te gustan. Rodéate únicamente de lo necesario y lo placentero.
- Arregla o tira todo aquello que esté roto o estropeado.
- Mantén la casa ordenada; limpia y ventila muy a menudo para que la energía pueda circular libremente.
- No cambies todo de golpe. Hazlo paso a paso, estudiando cómo van influyendo los resultados en tu ánimo.
La luz es una forma de energía, por lo que hay que prestar una especial atención a la iluminación de la casa.
Una lámpara situada encima de la cabeza proyecta un intenso chorro de energía sobre ésta. Los expertos en feng shui recomiendan que se evite esta posición, por lo que no debe colocarse sobre la cama ni sobre un sofá. La presión energética que genera será negativa. Aunque la lámpara se encuentre apagada, el circuito eléctrico sigue estando allí y afecta a la energía.
En las zonas oscuras, la energía tiende a estancarse, por lo que, a falta de luz natural, será preferible reforzar la iluminación con varios puntos y lámparas ambientales.
Uno de los aspectos clave al organizar el salón es elegir adecuadamente el lugar de asiento.
Una ubicación idónea para el sofá es lejos de la ventana, con una pared a su espalda (no hace falta que esté pegado al muro) para que sus ocupantes no se sientan vulnerables por detrás y puedan dominar toda la habitación.
Tampoco se debe colocar frente a una puerta, ya que estaremos expuestos de una forma directa al flujo de energía que entra en la estancia.
Si se trata de dos sofás en esquina no es necesario que los dos estén arrimados a dos paredes; basta con que lo esté solo uno. En la esquina entre la pared y el brazo del sofá podría ponerse una mesa auxiliar.
Lo ideal sería que sofás y sillones se coloquen casi en círculo, cerrando un espacio acogedor y propicio a la tertulia y al diálogo tranquilo.
Elige mesas de madera, en tonos claros y naturales, que aportan bienestar y calidez. También pueden ser de cristal, cuyos efectos son más estimulantes, pero sin ángulos afilados.
Por ventanas y puertas fluyen las corrientes de energía, así que si queremos que pase la luz a la vez que impedimos la huida de energía, lo ideal es colocar unas cortinas ligeras de tejidos naturales (hilo, algodón, gasa…). Son facultativas si la ventana no se encuentra en la alineación de la puerta.
En una habitación muy soleada se pueden colgar cortinas más gruesas que protejan de una excesiva luminosidad.
Un paisaje tranquilo, una bonita marina… elige pinturas y cuadros que propicien el descanso; con escenas y colores relajantes. No los cuelgues justo detrás del sofá (no es bueno estar de espaldas a algo que no vemos).
En cuanto a los espejos, evita colocarlos frente a la puerta o una ventana; reflejaría la energía que entra en la habitación creando una perturbación permanente.
Las moquetas y alfombras, aunque sean de fibras vegetales, frenan el paso de la energía, por lo que no hay que abusar de ellas, y menos en las estancias largas, como los pasillos.
Sin embargo, una alfombra es aconsejable cuando la puerta del salón está frente a una ventana.
Las flores frescas aportan vitalidad, mientras que las secas no son beneficiosas.
Las plantas de hoja redonda mitigan el paso de la energía; las picudas o las que pinchan lo aceleran, por lo que no conviene tener cactus en casa, salvo al lado del televisor, pues absorben las ondas electromagnéticas mitigando los efectos de la radiación.
- Recargar la estancia con demasiados muebles, telas y adornos.
- Colocar dos sofás, uno enfrente del otro. Esta posición puede crear una comunicación demasiado intensa y muy poco equilibrada.
- Utilizar en el interior de la casa tonos rojos, naranjas y púrpuras intensos; son demasiado vitalizadores. Tampoco el amarillo fuerte es apropiado para el salón;
- Cremas, beis y tonos pastel son los recomendados.
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