Revista Mía

Di adiós a bolsas y párpados caídos

La piel de la cara es bastante delicada y siempre está sometida a los factores externos. La piel que rodea a los ojos lo sufre, pero tiene remedio, se llama blefaroplastia.

Autor: Julio Puig
La piel es el mayor órgano del ser humano y, consecuentemente, es la parte del cuerpo que más sufre el envejecimiento físico. A medida que nos hacemos mayores, vamos envejeciendo debido a factores genéticos, medioambientales y al estilo de vida. La piel comienza a realizar con mayor lentitud sus funciones y procesos clave; esa ralentización provoca la pérdida de volumen, luminosidad y densidad, y la aparición de arrugas.

La piel del rostro es especialmente delicada y fina. Hace la función de barrera frente a los agentes externos como el sol y la contaminación. Esa exposición a los elementos la hace más vulnerable al envejecimiento. La piel que rodea los ojos es todavía más fina.


Envejecimiento de los ojos


Con el paso de los años los párpados pierden elasticidad y se vuelven flácidos, formando pliegues. Los músculos que los sostienen se debilitan permitiendo que la grasa se acumule tanto arriba como abajo, provocando que las cejas y los párpados superiores luzcan caídos y que se generen bolsas bajo los ojos.

Todo ello se traduce en un aspecto cansado, triste y envejecido del rostro. Además de envejecer la cara y la mirada, la flacidez de la piel alrededor de los ojos puede reducir la visión lateral.

La cirugía de los párpados, técnicamente conocida como blefaroplastia, es una técnica quirúrgica destinada a eliminar el exceso de piel de los párpados y las bolsas de los ojos, con el objetivo de recuperar la viveza de la mirada y mejorar el aspecto facial, dotándolo de una apariencia más juvenil.

Y es que los ojos son el espejo del alma: a través de la mirada las personas podemos transmitir un sin número de sentimientos y emociones.

La blefaroplastia puede corregir problemas como:

• Párpados superiores caídos.
• Exceso de piel en los párpados superiores que interfiere en la visión periférica.
• Párpados inferiores caídos.
• Exceso de piel en los párpados inferiores.
• Bolsas bajo los ojos.

La intervención se realiza con anestesia local y sedación suave, y no es necesario el ingreso hospitalario. Para eliminar el exceso de piel del párpado superior se realiza la incisión en el pliegue natural para calcular la cantidad de piel sobrante. Se suele recolocar la piel y la grasa para generar un contorno más atractivo.

En el párpado inferior se realiza la incisión un milímetro por debajo de las pestañas para acceder a las bolsas de grasa que deseamos eliminar. Tras esto se reajusta la piel eliminando el exceso de grasa.

La intervención, generalmente, se realiza en menos de dos horas. La mayor o menor duración del procedimiento viene determinada por la cantidad y la ubicación del tejido y la grasa que pretende eliminarse. La blefaroplastia suele combinarse con otras cirugías estéticas como el lifting facial para eliminar arrugas.

Tras la cirugía pueden experimentarse distintos efectos secundarios temporales, como: visión borrosa y/o doble, ojos llorosos, sensibilidad a la luz, enrojecimiento, hinchazón, moretones, párpados adormecidos... Aunque la recuperación no suele prolongarse más allá de los diez días.

Para combatir estos síntomas se deben limpiar suavemente los párpados y emplear gotas para los ojos, evitar esfuerzos físicos, no fumar ni frotarse los ojos, emplear gafas para proteger los ojos y la piel de los párpados del sol y el viento, y dormir con la cabeza elevada durante unos días. Los resultados son satisfactorios y duraderos.
Por Dr. Julio Puig, especialista en cirugía de párpados.
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