Revista Mía

¿Por qué se habla tanto de populismo?

Como adjetivo político de moda lo estamos escuchando hasta la saciedad. ¿A qué o a quién se le aplica este calificativo que normalmente se utiliza en modo peyorativo? Te contamos por qué ha surgido y cuál es su verdadero significado.

¿Qué significa?

En una reciente acepción, el diccionario de la Real Academia Española dice que populismo es una “tendencia política que pretende atraerse a las clases populares”. En la misma definición se apunta que se utiliza en sentido despectivo. Tanto se ha usado y abusado de este término en los últimos tiempos que el pasado año la Fundación del Español Urgente (Fundeu) la nombró ‘palabra del año’ por convertirse en un arma de debate político. Según Javier Lascuráin, coordinador general de la Fundeu , “el término suele aplicarse a políticos de todas las ideologías, pero que tienen en común la apelación emotiva al ciudadano y la oferta de soluciones simples a problemas complejos”.
Cuando hace 15 días conocimos los resultados de las elecciones en Holanda -ganó el partido liberal VVD frente al PVV, liderado por el populista Geert Wilders (antimusulmán y xenófobo)–, los demócratas de Europa respiraron aliviados al comprobar que los ciudadanos holandeses no querían ser gobernados por un extremista. Los medios de comunicación al unísono titularon: “Holanda frena el populismo en Europa”. Ahora, lo que todo el mundo se pregunta es si ese muro de contención servirá para lo que pueda ocurrir en las próximas elecciones de Francia (23 abril) y Alemania (24 de septiembre).
Europa, Estados Unidos, Latinoamérica, el mundo entero en mayor o menor medida está sufriendo la ola de populismo. Según Margarita Gómez-Reino, profesora titular de Ciencia Política de la UNED, “el miedo es una de las razones por las que ha tenido tanto éxito”. Como consecuencia de “una crisis de representación evidente han surgido nuevos partidos, muchos de ellos populistas que son antipolítica, es decir, que defienden al pueblo contra las élites –señala–. También hay que añadir la existencia de un electorado insatisfecho que ha sufrido la crisis económica. Todos estos factores son el caldo de cultivo de un discurso que define a unos y a otros de forma antagonista o en contraposición de tipo maniqueo: nosotros somos el pueblo y ellos la clase política”, explica.
Hay populismo de todos los colores y extremos políticos. Está el de derechas que en Europa abanderan partidos abiertamente xenófobos y nacionalistas como el francés Frente Nacional, presidido por Marine Le Pen (candidata al Eliseo), el partido alemán Alternativ für Deutschland (AfD) o el UKIP, partido británico liderado por el euroescéptico Nigel Farage. En el populismo europeo de izquierdas está Syriza, en Grecia, o Podemos, en España, ambos partidos marcadamente anticapitalistas. Otros, como el Movimiento 5 Estrellas, del italiano Beppe Grillo, se declara antisistema, pero no se asocia ni a la derecha ni a la izquierda.
Donald Trump, 45º presidente de los Estados Unidos, mantuvo durante toda su campaña un claro discurso populista en el que apelaba al miedo del ciudadano medio hacia los inmigrantes: “Construiré un gran muro en nuestra frontera sur y haré que México pague por él”. En su investidura dijo: “Hoy estamos transfiriendo el poder desde Washington D.C. para devolvéroslo a vosotros, ¡el pueblo!”.
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