Revista Mía

Financiar tus estudios te puede salir más barato de lo que crees

Son muchos los estudiantes que solicitan un crédito para financiar sus estudios universitarios. ¿Sabes cuáles son las mejores opciones?

La selectividad se acerca y muchos alumnos de bachillerato preparan su salto a la universidad. Sin embargo, la nota de corte no es el único escollo que les puede impedir cursar una carrera, pues el precio de los grados y el de las tasas también son un inconveniente importante. Para salvar este obstáculo, muchos futuros universitarios sin derecho a beca solicitarán préstamos para estudiantes a un banco o a un establecimiento financiero de crédito, una opción que puede salir a cuenta si se contrata el producto adecuado y se toman las debidas precauciones.

¿Cómo encontrar el préstamo más barato?

 Si queremos obtener un crédito para estudiantes a buen precio, lo más recomendable es que acudamos a uno de los bancos considerados medianos, pues son los que conceden los préstamos más baratos para pagar los estudios. En concreto, el precio medio de sus productos es de aproximadamente el 4,51 % TAE, algo menor que el de los créditos estudios que otorga la banca de colectivos (de arquitectos, de ingenieros, etc.), que ronda el 4,53 % TAE.
En cambio, los préstamos para estudiantes de la gran banca (Banco Santander, Banco Sabadell, CaixaBank, Bankia y el Popular) se encuentran entre los más caros -7,29 % TAE de media- a causa, sobre todo, del alto interés que aplican sobre los créditos a devolver a corto plazo diseñados para pagar solo la matrícula universitaria. Sin embargo, los productos que permiten financiar cursos enteros o másteres sí tienen un precio más asequible.
De hecho, los préstamos para estudiantes de esta clase son los más baratos del mercado y los más flexibles, ya que ofrecen un plazo de reembolso relativamente extenso y suelen dar la posibilidad de pedir un período de carencia. Asimismo, en la mayoría de los casos se puede destinar el capital del crédito a financiar otros gastos relacionados con los estudios, como el transporte, el alojamiento o el pago del material.

Cuidado con el plazo del crédito para los estudios

No obstante, debemos ser cuidadosos con los créditos que se pueden devolver en cuotas muy reducidas, ya que pueden encarecerse más de lo esperado. Como el plazo de estos productos es más extenso, se devengan intereses durante más tiempo y, en consecuencia, la cantidad que hay que pagar en total para amortizar el préstamo aumenta considerablemente. Es por eso que siempre es aconsejable seleccionar un período de reembolso que nos permita pagar las cuotas con comodidad pero que, a la vez, no sea demasiado prolongado.
Lo veremos fácilmente con un ejemplo. Imaginemos que contratamos un crédito estudios de 4.000 euros al 5 % TIN y que decidimos devolverlo en cuatro años. En este caso, la cuota mensual será de 92,12 euros y acabaremos pagando 421,58 euros en intereses. En cambio, si lo reembolsáramos en seis años, la mensualidad sería más reducida (64,42 euros), pero el coste en intereses alcanzaría los 638,25 euros.
Asimismo, es importante que usemos los períodos de carencia con cabeza. Aunque el banco nos permita no pagar las cuotas mientras estemos estudiando o abonar solamente los intereses, debemos tener en cuenta que, mientras dure la carencia, los intereses se irán acumulando y que, cuando ésta termine, se incorporarán al precio final del crédito, lo que encarecerá el coste de las cuotas e incrementará el capital total a reembolsar. Por tanto, solo debemos utilizar esta opción si realmente no podemos pagar las mensualidades durante los primeros años del plazo.

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