Revista Mía

Guía de buen gusto para disfrutar de Ponzano

Esta calle madrileña ha vivido en los últimos años la apertura de numerosos locales dedicados a la gastronomía. Seleccionamos los cinco lugares que deberías probar.

El dolor de cabeza de algunos vecinos y la milla de oro culinaria para el resto de madrileños. En Ponzano uno de cada dos locales es un bar o un restaurante, alcanzando la cifra de 72 en un kilómetro. Esta calle de Chamberí está de moda y queremos que disfrutes de las mejores propuestas.

Santerra Neotaberna

Un clásico que se reinventa. La barra de Santerra evoluciona para presentar su bocata de calamares con mayonesa de chiles o su pepito de ternera con picaña madurada y salsa de piparras junto a sus clásicos callos o su premiada croqueta de jamón. Miguel Caterretero dirige esta nueva apertura en el número 62 de la vía madrileña, que será innovadora al mismo tiempo que reflejará su conexión con la casa madre, en la calle General Pardiñas. El nuevo espacio ofrecerá también la coctelería de la experta Aránzazu Catalina, música en directo y jornadas temáticas de productos o platos castizos en dos zonas a ambos lados de la barra, que funcionará como epicentro del local.
De un recién llegado a todo un icono de esta vía madrileña. Probablemente el local donde tomar la cerveza mejor tirada de la capital, acompañado de buen marisco al peso sea este, en el número 58 de Ponzano. Alicatado de esquina a esquina con cerámica de Talavera, es un lugar también perfecto para disfrutar de un buen vermut, que se sirve aquí en vaso estrecho y alto. Entre sus imprescindibles, hay que probar los canapés de anchoas del cantábrico, el jamón de jabugo y el hígado de bacalao. Y si hay suerte y lo anuncian en las paredes escrito a rotulador, el salpicón, las huevas de merluza, los chipirones, la ventreska (que escriben con k) y los mejillones, entre otros manjares.
En el número 11 espera al comensal una experiencia original. Sala de Despiece hace honor a su nombre y se ambienta como una carnicería, con sus ganchos, cuchillos y azulejos blancos rebiciendo a los comensales. Más especial que su decoración, es su propuesta culinaria firmada por Javier Bonet y marcada por la cocina de mercado. Sus preparaciones rebosan innovación y contrastes, tanto en temperaturas como en sabores. Para probar su delicioso rolex con finísima panceta, foie y yema de huevo cocinada a baja temperatura, su lomo de vaca con kimchi y trufa coreana, la bola de burrata destripada o su conocido chuletón cenital solo será necesario armarse de paciencia, porque suele estar lleno.
La parada ideal si lo que apetece es tomar unos pinchos y sorprenderse con propuestas de temporada de cocina vasca. En el número 51 de Ponzano, tenemos esta casa de comidas con cuatro años de trayectoria en las que ha destacado por su excelencia en los fogones. El secreto de su éxito es una carta corta elaborada solo a partir de las mejores carnes, pescados y verduras de cada temporada. Junto a su oferta gastronómica, está la treintena de referencias de vermuts que tienen disponibles. Entres sus platos más aclamados están la Gilda con mahonesa de piparras en pan soplado, el aperitivo de Morcilla de Beasaín con manzana, la Borraja con fondo de jamón, puré de patata y papada, y la chuleta de cárnicas Goya con lechuga y pimientos.
El local más dulce de Ponzano, con una amplia selección de cafés, tés, zumos naturales y un exquisito chocolate a la taza. Las tartas caseras de este local situado en el número 90 de la calle son de las más cotizadas de Madrid y se acaban rápidamente en las primeras horas de la tarde. Lo más difícil después de ocupar un asiento será elegir con qué dulce nos deleitaremos en cada visita.
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