Revista Mía

Cuidados para peces y tortugas

Observar una pecera es muy relajante. Si te has decidido a tener un acuario, o una tortuga, sigue estos consejos.

Peces y tortugas

Observar una pecera es muy relajante. Si te has decidido a tener un acuario, o una tortuga, sigue estos consejos.
El acuario perfecto. Lo ideal para la salud de los peces es verter el agua del acuario aproximadamente una semana antes de meterlos en él (pon 5 litros por cada pez), para que se elimine el cloro y se oxigene. Cuando cambies el agua de tu acuario, no pongas en ella nunca a tus peces si está fría, tal como sale del grifo; procura que se tibie con algunas gotas de agua caliente o déjala reposar unas horas. Y para que se mantenga limpia durante más tiempo, te resultará muy eficaz poner un aparato de ventilación con una bomba de agua; esto lo puedes encontrar en las tiendas especializadas.
Un terrario de cristal. Cambia el terrario de plástico de tus tortugas por otro de cristal y añade abundante cantidad de piedras; así, las verás crecer el doble debido a que se pasan el día haciendo ejercicio.
Elige el lugar idóneo. Cuando compres un acuario debes tener en cuenta que el más recomendable debe ser rectangular con paredes de cristal de 40 cm de longitud como mínimo, una profundidad de 18 cm y capacidad para unos 25 litros de agua. El armazón conviene que sea de acero inoxidable. Por último, hay que cerrarlo con una tapadera de vidrio.
No pongas demasiados peces. No es conveniente que llenes tu acuario con demasiados peces, porque les faltaría oxígeno y morirían. Las bacterias se multiplican fácilmente y podrían enfermar.
Mantener el agua de tu acuario. El agua de los acuarios grandes debe renovarse alrededor de una tercera parte por trimestre, mientras que para los pequeños es suficiente con hacerlo una vez al mes, según el tipo de peces; en éstos puedes usar agua mineral. Recuerda que lo más importante es que reproduzca lo mejor posible el hábitat natural.
Especies incompatibles. Si tienes peces de acuario, sabrás que hay especies incompatibles que no puedes mantener juntas. Si al introducir un nuevo pez en el agua notas que alguno de los más grandes y veteranos persigue o ataca al novato, se debe a que siente invadido su territorio y se cree en la obligación de defenderlo. La solución está en sacar al más antiguo y dejarlo durante una o dos semanas en otro acuario solo. Cuando vuelvas a introducirlo en el colectivo, notarás que se comporta con mucha más tranquilidad y que ya no ataca a los demás.
Una buena temperatura. El agua fría y las corrientes de aire son las dos causas principales de que las tortugas se constipen. El calor es muy importante para su curación: la temperatura del agua no debe bajar de 25 ºC.
Buena luz. La luz es importante en un acuario, pero más para las plantas que para los peces. Procura que sea la justa: si es escasa, se formarán algas de color marrón, mientras que si, al contrario, es demasiada, crecerán mucho.
Un sustituto. Cuando se te acabe la comida que habitualmente das a tus tortugas y no puedas comprar porque la tienda esté cerrada, dales trocitos pequeños de jamón de York. Es un sustituto perfecto para los casos de emergencia. Las tortugas son onmívoras, eso quiere decir que comen de todo, pero no debemos darles platos cocinados que lleven sal y especias que pueden perjudicar mucho su salud.
Muy glotonas desde pequeñas. Las tortugas de agua son animales que comen mucho, así que si les pones mucha comida nunca sobrará, aunque no es nada conveniente hacerlo. Es importante que sepas que cuando son pequeñas comen tres o cuatro veces al día, mientras que cuando son mayores solo lo hacen tres o cuatro veces a la semana.
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