Revista Mía

Macrogranjas: qué son y cuáles son las características de estas explotaciones ganaderas

Es el término de moda en la crónica política nacional; nos alejamos de polémicas para profundizar en su significado y sus peculiaridades.

Las declaraciones del ministro Alberto Garzón en relación con la producción de carne en España y las macrogranjas en el medio britanico The Guardian han marcado la agenda mediática en las últimas semanas. El ministro de Consumo, en base a la evidencia científica, explicaba en dicha entrevista la necesidad de apostar por la ganadería extensiva, más sostenible, y con un producto final de mayor calidad que la carne procedente de la ganadería intensiva.
De este debate, el concepto que más viralidad a alcanzado es el de “macrogranjas”, un término que buena parte de la opinión pública no había escuchado o leído hasta la fecha. Por eso, aunque es relativamente sencillo hacerse a la idea de a qué tipo de explotaciones ganaderas se refiere, hay muchas personas que no sabrían explicar cuales son características. Es completamente lógico, no te preocupes. Sobre todo porque ni siquiera existe como tal este concepto de macrogranjas.
En ningún documento oficial legal se habla de macrogranjas. Sin embargo, se ha popularizado este término para definir en una sola palabra a las explotaciones ganaderas intensivas de dimensiones industriales. Es por lo tanto un término no oficial, propio del lenguaje informal, que se extendió por el uso que han hecho de él asociaciones ecologistas y ahora también la clase política española.

¿Qué entendemos por macrogranja?

Es importante puntualizar que no todas las explotaciones ganaderas intensivas son macrogranjas. El Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes (PRTR), https://prtr-es.es/ órgano encargado de controlar el impacto medioambiental de la producción de las instalaciones industriales, establece en una capacidad para poder hablar de “macrogranjas”: más de 2.000 cerdos de cebo de más de 30 kilos o 750 cerdas reproductoras en el caso de la ganadería porcina, que es la que está centrando todas las miradas en el debate actual. También existen macrogranjas avícolas en España: según el PRTR, son aquellas que tienen más de 40.000 gallinas, como sabrás si has intentado documentarte de la procedencia de los huevos y su clasificación para diferenciarlos.
Para entender la diferencia entre ganadería intensiva y extensiva sin profundizar a niveles técnicos basta con recurrir a la definición oficial de ambas formas de producción. La ganadería extensiva, según se explica en el Real Decreto Legislativo 1259/1991, de 2 de agosto, es "la explotación realizada de una base territorial con aprovechamiento de pastos o prados para alimentar el ganado", mientras que el sistema de producción intensiva, según puedes leer en el Real Decreto 306/2020, de 11 de febrero, por el que se establecen normas básicas de ordenación de las granjas porcinas intensivas, es “el utilizado por los ganaderos cuando alojan a sus animales en las mismas instalaciones donde se les suministra una alimentación fundamentalmente a base de pienso, y además siempre que se supere una carga ganadera de 15 cerdos de cebo por hectárea”. En la primera, por lo tanto, los animales pastan en espacios naturales amplios y en las segundas no.

El futuro de la ganadería

La estadística dice que en España hay cada vez menos granjas pero con más cabezas porcinas. Y la inmensa mayoría, alrededor de un 90%, están centradas en el cerdo blanco, al que la ley permite tener en granjas (el resto es producción de cerdo ibérico, que pasta al aire libre y tiene una alimentación muy diferente al cerdo blanco, entre otras exigencias legales). Y al mismo tiempo se está produciendo una desproporción entre la producción porcina, de la que España exporta grandes cantidades al exterior, aunque tal y como explica este interesante reportaje de El Orden Mundial, es altamente probable que esto cambie en el futuro próximo porque se va a producir un descenso de la demanda por parte de China.
Más allá de lo que dijo Alberto Garzón, el ministro de Consumo, el futuro de la ganadería española es una cuestión de capital importancia porque entronca con numerosas cuestiones que afectan directamente a la población. Mercado laboral, hábitos de consumo, sostenibilidad, medioambiente y despoblación, entre otras.

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