Revista Mía

Los cambios en la etiqueta Nutriscore, ¿qué alimentos variarán?

La previsión es que el nuevo algoritmo de este sistema que ha sido puesto en entredicho por buena parte de la comunidad científica esté listo a finales de este año. 

Te has fijado en que en las etiquetas de muchos productos envasados viene una clasificación por colores y letras, ¿no? Este sistema de cinco letras y otros tantos colores es Nutriscore, un modelo diseñado por un grupo de científicos franceses que trata de aportar información nutricional a los consumidores.
Nutriscore, según explica la OCU, “se implementó a partir del sistema de perfiles nutricionales de la agencia de seguridad alimentaria del Reino Unido (Food Standards Agency)” con el objetivo de facilitar la lectura y comprensión del etiquetado de los productos, que siempre es complejo para una persona que no está familiarizado con ello.
El llamado semáforo nutricional de los alimentos sigue generando polémica. Analizamos los pros y los contras de las nuevas etiquetas.

El llamado semáforo nutricional de los alimentos.

Hasta ahora, sí un producto se marca con la letra A, según este índice sería muy saludable, siendo la E todo lo contrario. Lo explica mejor la OCU la manera en la que funciona este método: “Nutriscore actúa como un semáforo nutricional: es un sistema de clasificación de 5 letras y colores, en el que la A de color verde oscuro es la opción más saludable y la E roja la peor, pasando por la B, C y D“. A priori, visto así, parece útil por su sencillez y lo intuitivo que es, y porque además solo quedan exentos de someterse a sus baremos los profuctos frescos, alimentos que se venden en envases por debajo de 25 cm—por ejemplo, las chocolatinas—, las profuctos cuya composición no tienen más de un ingrediente, las bebidas alcohólicas y el café, té y productos similares.
Sin embargo, de un tiempo a esta parte han crecido las críticas a Nutriscore, especialmente por parte de periodistas y dietistas nutricionistas expertos en alimentación que han puesto en duda su forma de calcular si un producto es más o menos saludable. Por eso, el comité científico de Nutriscore acaba de actualizar su modelo para intentar mejorar sus calificaciones y así ganar credibilidad entre la comunidad de expertos.

¿Qué cambia?

Tal y como señala la OCU en este interesante artículo a este respecto, Nutriscore “penalizará especialmente a la hora de puntuar la presencia de sal y azúcar, mientras que premiará la presencia fibra y proteínas, con el fin de incentivarlas”. El objetivo es complicar que un producto alcance la categoría A y que no se caigan demasiado abajo en el semáforo productos que son saludables pero que estaban injustificadamente castigados por el índice.
En concreto, entre los principales alimentos que verán su calificación modificada se encuentra el pescado azul en conserva. “De forma general, los productos sin sal o aceite añadido tendrán una mejor puntuación dentro de esta escala”. También los quesos madurados con menos sal y aquellos productos que sean 100% integrales estarán mejor posicionados que los refinados. Esto no siempre pasaba.
Además, la OCU explica que “A partir de ahora tanto los frutos secos como las semillas oleaginosas no estarán dentro del grupo de las frutas y verduras, sino que se clasificarán en el grupo de las grasas, mejorando de esta forma su valoración”, y también mejorarán su valoración aquellos aceites vegetales que sean ricos en grasas insaturadas. De la categoría C pasarán a la B.
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Por contra, se castigarán con más dureza a los productos azucarados o endulzados de manera artificial, como es el caso de los postres lácteos, galletas, bollería o cereales de desayuno. “Un caso similar al de los platos separados, en esta ocasión por su mayor contenido en sal y grasas saturadas”, añaden desde la OCU.
Solamente queda conocer cómo se aplicará el nuevo algoritmo de Nutriscore a las bebidas, otro de los caballos de batalla de la comunidad científica especializada en alimentación y salud. Una vez se comunícate por parte del comité de expertos, Nutriscore empezará a trabajar con esta nueva dinámica. Se prevé que así sea desde finales de este año 2022, si bien “los fabricantes tendrán un año de transición para poder adaptar los etiquetados”, concluyen desde la OCU.
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