Revista Mía

Los mejores restaurantes peruanos de Madrid

Ya no es necesario coger un avión de 12 horas de duración a Lima para disfrutar de la gastronomía peruana. Lo puedes hacer a distancia de metro, taxi o paseo por el centro de la ciudad en alguno de estos locales.

Si hay una ciudad cuya oferta gastronómica ha experimentado un tremendo proceso de evolución en los últimos años, tanto en calidad como en variedad, esa es Madrid. Ya no solo por las propuestas de origen nacional que la ciudad esconde por todos sus rincones, sino también por lo bien que ha acogido las propuestas internacionales. No en vano, por ejemplo, es la urbe con el primer restaurante mexicano con estrella Michelín fuera del país azteca, Punto MX. Pero si hay una cocina del otro lado del Atlántico en plena expansión internacional que tiene en Madrid uno de sus rincones clave de Europa, esa es la peruana. Tanto es así que ya no es necesario coger un avión de 12 horas de duración a Lima desde Barajas para disfrutarla en profundidad. Lo puedes hacer a distancia de metro, taxi o paseo por el centro de la ciudad.
Mucho que ver en el boom de la cultura culinaria peruana tiene el chef Gastón Acurio, propietario de uno de los restaurantes más famosos y prestigiosos del país sudamericano, Astrid&Gastón, del que ha abierto sucursales por medio mundo, Madrid incluido. Aunque el proyecto cerró sus puertas, dejó un suelo sembrado que no tardó mucho en empezar a dar sus frutos. A este, además, se han ido sumando otros nombres de jóvenes cocineros peruanos con vocación internacional que también han decidido emprender en la capital después de formarse junto a cocineros españoles de renombre.
Como no podía ser de otra forma con este contexto tan propicio para ello, la oferta gastronómica construida sobre la tradición peruana ha tenido un boom reciente tras el cual se ha asentado de manera definitiva en la ciudad -previo ajuste del mercado, con el cierre reciente de alguno muy interesante como Barra M o Luma desgraciadamente- hasta el punto de que es realmente complicado hacer una selección de restaurantes imprescindibles. No porque no los haya, ni mucho menos, sino por todo lo contrario: da rabia dejarse fuera de la lista algunos nombres que merecen estar en ella. 
En cualquier caso, es un lujo vivir en Madrid o alrededores, o planear un viaje por motivos gastronómicos a ella si eres fan de la cocina peruana. El festín que te espera está más que asegurado. Basta con elegir bien para disfrutar con las virtudes de una de las cocinas más ricas, sabrosas, variadas y alegres del mundo. Sí, hemos dicho variadas, porque igual que en Japón no solo comen sushi, en Perú también toman más cosas ricas además del cebiche
Te presentamos ocho apuestas seguras.

Tiradito&Pisco Bar

En el ambiente gastronómico madrileño, el chef Omar Malpartida es uno de los más respetados dentro de la cocina peruana. Ha aprovechado como pocos el tirón de la cocina de su país en España y por eso su restaurante Tiradito&Pisco Bar es toda una referencia dentro de los mejores peruanos de Madrid. Conde Duque, 13 (Madrid).

Tampu

Otro de los clásicos de la cocina peruana en Madrid es el original restaurante Tampu dirigido por Miguel Ángel Valdiviezo desde su cocina donde aporta su visión personal y creativa a las clásicas recetas peruanas. Un toque de vanguardia y revisión contemporánea con un resultado excelente. Prim, 13, Madrid.

Ronda 14

Quizá has oído hablar de la cocina nikkei, la fusión gastronómica del universo culinario peruano y el japonés. Ronda14 parte de ahí pero le introduce un tercer elemento, la cocina asturiana. El resultado de la propuesta del chef Mario Céspedes, peruano que llegó a Madrid después de triunfar en tierras asturianas, es tan innovadora como acertada. General Oraá, 25 (Madrid).

Inti de Oro

Aunque el boom de la cocina peruana en Madrid ha llegado en los últimos años, el primer restaurante de esta cocina en la capital data del siglo pasado, y esto ya son palabras mayores porque estamos a punto de superar las primeras dos décadas del siglo XXI. Se llama Inti de Oro y es uno de los mejores ejemplos de tradición culinaria andina. Ventura de la Vega, 12. Madrid.

Cilindro

Tan original, llamativa y de sobresaliente resultado en la cocina de Mario Céspedes, que Madrid se ha rendido a ella con devoción, lo que le ha permitido abrir un segundo restaurante en la capital con el mismo resultado. Cilindro es otra visita obligada si disfrutas de la gastronomía. Don Ramón de la Cruz, 83 (Madrid).

Chifa

Se habla mucho de la cocina nikkei, fusión japonesa y peruana, pero en el país andino la influencia oriental en su historia proviene de otros lugares de Asia Central también. De ahí nace la cocina chifa, de los inmigrantes coreanos, chinos y vietnamitas principalmente, a la que rinden homenaje Pablo Giuduce y Estanis Carenzo desde su restaurante madrileño. Calle de Modesto Lafuente, 64.

Quispe

Una propuesta que muestra de forma excepcional la variedad y la multiculturalidad de la cocina peruana en Madrid es Quispe. Ideal para tapear y probar muchos platos en los que la materia prima es de máxima calidad. Orellana, 1 (Madrid).

La Cevicuchería

Su nombre da pistas de que es un lugar perfecto para probar el plato más famoso de la gastronomía peruana. Que haya bajado un poco la fiebre general con el cebiche -o ceviche, ambas formas son correctas según la RAE-, no quiere decir que no esté rico si lo hacen en salas como esta, donde además puedes probar otros muchas recetas famosas del Perú, incluido su mítico cocktail, el Pisco Sour. Téllez, 20 (Madrid).

Callao24

Jhosef Arias es un altavoz de la cocina peruana desde su pequeña cocina vallecana, donde elabora platos riquísimos basados en la tradición de su país pero con un toque extra personal. Una parada a tener en cuenta en el este de la ciudad. C/ Monte Oliveti, 19.

El mono de la pila

El mercado de San Antón esconde algunas joyas gastronómicas de diferentes nacionalidades, entre ellas este pequeño puesto con cuatro mesas que ofrece lo mejor del street food peruano. Una opción diferente y más económica que el resto. Calle de Santa Isabel, 5.

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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