Revista Mía
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Entrevistamos a... la escritora Carla Montero

La autora del libro super ventas La tabla esmeralda, Carla Montero, regresa con una novela vienesa que combina la trama detectivesca y la romántica. MIA viajó con la autora...

La autora del libro super ventas La tabla esmeralda, Carla Montero, regresa con una novela vienesa que combina la trama detectivesca y la romántica. MIA viajó con la autora a Viena para conocer los escenarios de la historia: la Viena de 1904, la ciudad de la emperatriz Sissi, de Sigmund Freud, de Klimt... Esa 'Viena de fin de siglo', de majestuosos palacios y jardines, que resplandecía dorada por fuera pero que también albergaba las sombras de sus calles más neblinosas, oscuras y desconocidas. Unas lúgubres calles, llenas de problemas sociales, crisis económica, prostitución, marginalidad, miseria y crímenes, que anunciaban el final de un imperio. Carla Montero rescata de esa miseria a las modelos de los artistas, mujeres pioneras olvidadas para la historia.  

Y es que La piel dorada (Plaza  & Janés, 19,90 €) nos cuenta a través de una trama adictiva, el misterioso caso de un asesino en serie que está matando a modelos de artistas, jóvenes guapas y de dudosa reputación que pertenecen a La maison des manequins, organización creada por la bella y enigmática Irene, amante y musa de uno de los pintores más famosos de la ciudad. Una misteriosa joven, con un carácter adelantado a su tiempo, que con su cuerpo y su rostro inspiraba a quienes la conocían. Un cuerpo que todos los hombres anhelaban conquistar pero un alma a la que sólo llegó uno, el aristocrático Hugo. Esta bella y enigmática Inés se convertirá en la principal sospechosa de los asesinatos. Pero no será la única. El detective Karl Sehlackman se adentrará en la vida de lujo y arte de la Viena de Fin-de-Siècle y en los bajos fondos de un imperio decadente con la intención de desentrañar el caso más difícil de su carrera policial, ya que los principales sospechosos son su gran amigo de la infancia, el príncipe Hugo von Ebenthal, y la mujer de la que se ha enamorado irremediablemente...

En su anterior novela, La tabla esmeralda, se adentraba en el mundo del expolio nazi de obras de arte. La piel dorada sigue inmersa en el mundo del arte pero ¿cómo surgió la idea de ambientarla en Viena y de convertir en protagonistas a las modelos?
C.M.: La novela nació en el Museo del Prado, frente a La acróbata en la bola, de Picasso. Me preguntaba quién sería esa mujer que se colocaba al límite de la moralidad al desnudarse delante de hombres, exhibiéndose en las obras de arte. Esa figura de la modelo de artista fue la chispa que me hizo escribir esta novela. Una mujer que tiene su parte libertina, inmoral y sexual, pero también su parte romántica, de musa, de inspiración, de símbolo de la belleza. A pesar de su influencia, la historia las ha ignorado.

¿Por qué pone el punto de mira en estas desconocidas mujeres.
C.M.: Por eso, porque la historia las ha ignorado (a la hora de investigar me encontré con una barrera infranqueable: no había testimonios sobre ellas, ni suyos ni de otros). A pesar de que su influencia es incuestionable se ha dado muy poca visibilidad al rol de estas mujeres.

Junto a las modelos (con Irene al frente), Viena es también protagonista. La novela tiene una ambientación muy cuidada ¿Cómo era la Viena de Irene?
C.M.: Me gusta cuidar la ambientación, porque lo que mete al lector en el libro es el detalle. En este caso he querido reflejar esa Viena de vanguardia y rupturista en la que todos los artistas se conocían y compartían tertulias sobre arte, política, literatura en los cafés y salones. Compartían ideas y hasta amantes. Esa Viena nacía como reacción a la sociedad encorsetada que venía del siglo XVIII donde todo era norma, comportamiento perfecto y represión. Lo fascinante es que no solo se dio una gran concentración de nombres singulares, sino que además había mucha conexión y contacto entre ellos.

El inspector de la Policía Imperial, Karl Sehlackman, investiga un caso que le lleva de los palacios a los burdeles.
C.M.: Sí. , porque detrás de la Viena dorada había una ciudad oscura, miserable y podrida. La Viena de los problemas sociales, la crisis económica, la decadencia de un imperio, la prostitución y la marginalidad en la que vivían las clases trabajadoras y los inmigranres. La capital de Austria tenía por aquel entonces, una muy alta tasa de criminalidad. Aunque sus casos de violencia no sean tan populares como otros (Jack el Destripador, en Londres, por ejemplo), Viena fue la cuna de la criminalística y de grandes avances en medicina forense.

Pero la trama policial no es la más importante de la novela.  
C.M.: Aunque La piel dorada arranaca con trama policial lo cierto es que quizás pesa más la trama romántica entre Irene y Hugo von Ebenthal: ella, modelo de pasado misterioso, él, príncipe perteneciente a esa nobleza que ve cómo va perdiendo su sitio por el empuje de esa burguesía e intelectualidad con la que se relaciona Irene.



 

Una de las más bellas escenas de la novela está ambientada en el mercado de Naschmarkt. Cuenta con 120 puestos y locales que le otorgan una oferta culinaria variada que va desde la cocina vienesa hasta la hindú, o desde la vietnamita hasta la italiana. Aunque ha evolucionado desde quella Viena de 1904, sigue siendo punto de encuentro en Viena.



 

Los cafés eran seña de identidad de esa Viena de comienzos del siglo XX que retrata Carla Montero. Uno de los más famosos era el mítico Sperl que aún se conserva en pié con la misma estética: sus muebles de madera oscura, sus lámparas de cristal y sus tapicerías de terciopelo rojo. Situado en Gumpendorfer Strasse 11, en el distrito número 6, fue inaugurado en 1880 por Jacob Ronacher y se llamaba Cafe Ronacher en honor de su dueño. Pero solo un año después decidió vendérsela a la familia Sperl.


La Ópera de Viena es una de las más importantes compañías de ópera mundiales (hasta 1920 se llamó Ópera de la Corte de Viena) y el edificio que la alberga se construyó entre 1861 y 1869. Es el centro neurálgico de la vida musical vienesa y uno de los polos de atracción del mundo musical.



Carla Montero fotografiada ante la puerta del edificio de La secesión. Conocido como el "Repollo de Oro" por su cúpula de hojas doradas. En su puerta puede leerse A cada tiempo su arte, y a cada arte su libertad (Der Zeit ihre Kunst, der Kunst ihre Freiheit). La secesión fue un movimientos fundado en 1897 por un grupo de 19 artistas vieneses  que había abandonado la Asociación. Como proyecto de renovación artística, trataba de reinterpretar los estilos del pasado ante los embates de la producción industrial que estaba desnudando estructural y estéticamente la realidad del arte y la sociedad de la época. Su primer presidente fue Gustav Klimt.



La autora ante el célebre cuadro El beso. Realizado entre 1907 y 1908 por Gustav Klimt (1862-1918), se encuentra en el Belvedere.

CARLA MONTERO
Licenciada en Dirección de Empresas, casada y madre de cuatro hijos, Carla Montero (Madrid, 1973) comenzó su carrera literaria con la novela Una dama en juego (DeBolsillo, 2012), que obtuvo el Premio Círculo de Lectores de Novela en el año 2009. Con su segundo título, La Tabla Esmeralda (Plaza & Janés, 2012; DeBolsillo 2013) se adentró en el mundo del expolio nazi de obras de arte con la novela, una historia que ha conquistado a miles de lectores en España y ha sido traducida a varios idiomas. La piel dorada (Plaza & Janés, 2014) es su tercera novela.

Por: Cristina Enríquez.
Fotos: Asís G. Ayerbe.
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