Revista Mía
553e55d41422f6ce4d190606

Escapada a Estambul

Sin duda Estambul es una de las ciudades más fascinantes del mundo. Aquí conviven en perfecta armonía el futuro y el pasado, la calma y el bullicio, la vanguardia y la tradición. Asia a un paso de Europa,...

Sin duda Estambul es una de las ciudades más fascinantes del mundo. Aquí conviven en perfecta armonía el futuro y el pasado, la calma y el bullicio, la vanguardia y la tradición. Asia a un paso de Europa, tan cerca que sólo tienes que atravesar un puente. Un lujo, sí, ¡pero te lo puedes permitir!

Pocas urbes del planeta pueden presumir de no necesitar excusas que justifiquen una visita y Estambul, la antigua Constantinopla, es una de ellas. Aquí te puedes permitir el lujo de trasladarte (en un abrir y cerrar de ojos) de Europa a Asia por sus puentes colgantes o por el famoso Gálata, unión del casco histórico con el moderno barrio de Pera, y también transitar de la antigüedad a la más rabiosa actualidad.
El casco histórico se nutre de solemnes iconos que siguen en pie, como la Mezquita Azul, la cisterna de Yerebatan, Topkapi, el Gran Bazar o esa joya que es Santa Sofía, convertida ahora en museo.  

Mientras que el barrio europeo concentra modernas tiendas, clubs de jazz, bares, restaurantes y galerías de arte, en Taksim y Harbiye y otros como Kumkapi conservan lo cotidiano. Una metrópoli con mil caras que penetra por los sentidos, ya sea por los ecos de los rezos que emanan de los estilizados minaretes de sus mezquitas o por los aromas que desprenden sus cafés, restaurantes y bazares.
Como el egipcio, frente al muelle de Eminönü, en el que se siguen vendiendo esencias de perfumes, frutos secos y especias traídas de Oriente.

A pesar de su rico pasado como capital de los imperios de Occidente, Bizantino y Otomano, Estambul se ha subido al tren de la modernidad. Y aunque muchos de sus catorce millones de habitantes son musulmanes, sus gentes están impregnadas tanto de la calma asiática como de la viveza europea.
El haber sido capital europea 2010 la ha consolidado como una ciudad con una amplia oferta cultural. A lo largo del año tienen lugar importantes festivales internacionales, como el de Cine (desde finales de marzo a mediados de abril), el de Teatro (en mayo), el de Música, que cumple cuarenta años en junio, o la Bienal del Diseño, en otoño.
Es una urbe que irradia luz sobre sus pintorescos barrios, palacios de mármol, mansiones y mezquitas, que brillan como faros sobre las azules aguas del estrecho del Bósforo.

Mi Estambul favorito

Blanca López Arangüena es periodista free lance y conoce al dedillo la ciudad de Etambul. Déjate llevar por esta coruñesa de 28 años y te descubrirá lo mejor de las zonas europea y asiática.

• En el lado occidental
Conviene comenzar el día con un típico desayuno (diferentes quesos, aceitunas, tomate, pepino, embutidos, huevos y té negro) para meterse en ambiente, mientras se disfruta de bonitas vistas del Cuerno de Oro en el Galata Konak Café. No es caro, te puede salir por unos 12 €.
El Café Pierre Loti, situado en el punto más alto del espectacular cementerio de Eyüp, es el sitio ideal para reponer fuerzas, tomar un aperitivo y un delicioso té. El barrio a los pies del cementerio es de los más tradicionales y coloridos de la ciudad. Desde aquí, la panorámica que se divisa del Cuerno de Oro es sencillamente impresionante.
Una visita obligada es ir al hammam para gozar de un tradicional baño turco. Entre mis preferidos está el de Çemberlitas, es muy limpio y conserva toda su autenticidad. Es mejor ir a partir de las ocho de la tarde, cuando hay menos turistas. Si vas con tu pareja, te recomiendo el de Suleymaniye, junto a la preciosa mezquita del arquitecto Sinán.
Para amantes de la marcha, Babylon es una de las salas de conciertos más populares y muy recomendable para tomar una copa. Su programación incluye grupos tanto turcos como internacionales.
Si quieres ir de compras, en el elegante barrio de Nisantasi se encuentra la milla de oro, donde, además de las mejores firmas internacionales, encontrarás marcas turcas como Sarar o Vadkko.
Para disfrutar del atardecer con unas vistas increíbles, recomiendo la terraza lounge del Hotel Marmara. Aunque no es barato, merece la pena.

• En el oriental
Porque no todo es kebab en Turquía, me gusta cruzar hasta Asia y disfrutar los domingos del mercado de pescado de Kadiköy. Además, este distrito es ideal para tomar un té y pasar la tarde fumando narguile y jugando a la tavla (backgammon), el juego más popular del país.

En Kadiköy es obligatorio almorzar en Çiya, un pequeño restaurante conocido por sus platos típicos otomanos. El menú recorre las gastronomías de la antigua Mesopotamia, el Cáucaso y los Balcanes, que durante siglos formaron parte del Imperio Otomano. Imprescindible la sopa de mercimek (lentejas), el kebab con ciruelas y el arroz.
Dsifrutarás de buen pescado y un trago de raki en las Islas Príncipe. El raki es un aguardiente anisado y la bebida nacional de Turquía. Forma parte de cualquier comida en estas islas que están a una hora y media en barco desde el centro de Estambul. Hay que tomarlo mientras se saborea una lubina del Mármara.

• Cómo ir
-Turkish Airlines ofrece vuelos directos (ida y vuelta) desde Valencia y Málaga (a partir de 180 €), Madrid (230 €) y Barcelona (270 € todo incluido) a Estambul.

Dón alojarse
-The Peak Hotel. Es un espectacular cuatro estrellas situado en pleno centro del barrio europeo. Habitación doble, desde 89 €.

• Más info
www.turismodeturquia.com

Por: Geles Ribelles.
Fotos: Adrián Domínguez.
tracking