Revista Mía

Redes Sociales, Enemigas de la Vida en Pareja

Según los datos que el Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de dar a conocer, las redes sociales pueden tener efectos negativos para la vida en pareja. Las nulidades, separaciones y divorcios...

Según los datos que el Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de dar a conocer, las redes sociales pueden tener efectos negativos para la vida en pareja.  Las nulidades, separaciones y divorcios en el Estado español, durante 2012 ascienden a 110.764 (2,4 por cada 1.000 habitantes). La mayor parte de estas rupturas de pareja (104.262, un 94,1% del total) son divorcios, que han aumentado un 0,6% respecto al año anterior.
Los datos del INE muestran, un año más, cómo la crisis explica la reducción del número de divorcios ante el alto coste económico que supone separarse. Así, en los años previos a la crisis el porcentaje de divorcios superó el 3% mientras que desde 2009 se sitúa entre el 2,3% y el 2,4%. «Las estadísticas parecen indicar que la situación económica en España ha frenado la tendencia al alza que habían tenido los divorcios y que, significativamente, llegó a su máximo histórico en 2006, antes de la crisis. A partir de entonces la cantidad fue deshinchándose ligeramente. Como acostumbra a decirse, la hipoteca y los hijos son dos cimientos sociales más fuertes que el amor. Y es que la pareja, como el divorcio, es una cuestión de principios y valores, pero también de constreñimientos y circunstancias», explica Francesc Núñez, director del programa de Humanidades de los Estudios de Artes y Humanidades de la Universitat Oberta de Catalunya­ (UOC).
Ante estos datos, sin embargo, Núñez indica que, si bien la economía frena el número de divorcios, la tecnología, en concreto redes sociales (Facebook, Twitter, WhatsApp, etc) y la comunicación electrónica en general, pueden estar detrás de las relaciones de pareja que sí han llegado a su fin. «Todos estos nuevos sistemas de comunicación han facilitado y amplificado las relaciones sociales, lo que puede tener efectos en la vida en pareja», advierte este experto.
En este sentido, hay que recordar que la revista Cyber Psychology and Behaviour Journal publicó en marzo un estudio en el que afirmaba que desde 2004 –año de la creación de Facebook– esta popular red social ha sido la causante de 28 millones de rupturas de pareja en el mundo. Otra prueba de cómo las redes sociales afectan a las relaciones sentimentales son los datos de la Asociación Norteamericana de Abogados Matrimoniales, que el año pasado calculó que un 20% de los divorcios producidos en 2011 en los Estados Unidos tenían su origen en el uso de Facebook. «Los seres humanos nos movemos entre dos grandes tensiones. Por un lado, nos atrae la posibilidad de iniciar nuevas relaciones, la posibilidad de nuevos principios, de emociones intensas, pero, por el otro, también nos gusta tener relaciones duraderas y sabemos que la fidelidad y la confianza son su base», afirma Núñez. «En la vida de pareja –prosigue– a menudo sufrimos conflictos entre estos extremos. Además, actualmente, la mayor facilidad para comunicarnos con otras personas aumenta la tensión y el sufrimiento a la hora de gestionar estas dos fuerzas. Y es que ahora es mucho más fácil abrirnos a nuevas relaciones y la imaginación le dice al corazón que hay muchos más amores potenciales... los cantos de las sirenas».
Esta facilidad a la hora de comunicarnos con los demás se convierte, según este experto, en un potencial liberador de los constreñimientos económicos. «Frente a vidas deprimidas por una situación que puede resultar límite, frente a una crisis, las redes sociales abren todo un campo de fantasías y permiten soñar con la promesa de un futuro mejor y una vida más llena gracias al amor. Porque un nuevo amor siempre promete una vida mejor y a menudo comporta una revolución en la que uno está dispuesto a dejarlo todo, a quemar el pasado. La clave para entender mucho de lo que pasa en las redes sociales es la imaginación, la creencia de lo que podrá pasar, la atracción de lo desconocido», apunta el director del programa de Humanidades de la UOC. «Eso no es del todo nuevo –concluye–, pero los nuevos medios de comunicación potencian y amplifican la tendencia que ya existía anteriormente en el individuo moderno, mientras que, en cambio, seguramente la crisis, principio de realidad, nos ata, como a Ulises, al mástil del barco y a la dificultad que nos alejan buscando nuevas ítacas».
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