Revista Mía
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12 Claves para Elegir un Seguro Médico

Tener una habitación sólo para ti en una clínica o una cita con el especialista cuando tú quieras te puede llevar a optar por la sanidad privada, pero, antes de contratar, comprueba coberturas y precios. Nuestro...

Tener una habitación sólo para ti en una clínica o una cita con el especialista cuando tú quieras te puede llevar a optar por la sanidad privada, pero, antes de contratar, comprueba coberturas y precios.
Nuestro experto Fernando Herrero, Dir. de Comunicación de ADICAE nos advierte de que: “Las compañías se han lanzado a promocionar seguros de salud ‘básicos’ en los que, por una cuota mensual supuestamente baja, se tiene acceso a la sanidad privada. Pero la tranquilidad que supone tener cobertura sanitaria a un precio relativamente asequible se puede tornar en una sangría económica si se necesita hacer uso habitual de las prestaciones, ya que tras el gancho del precio fijo hay una serie de copagos por los distintos servicios, que pueden multiplicar por nueve la factura final”.
Si estás pensando en formar parte de los diez millones de personas en España que, según UNESPA (la patronal aseguradora), tienen contratado un seguro médico privado, ten en cuenta estos aspectos antes de firmar una póliza con una u otra empresa.
1. Consulta si la compañía es solvente y experta en salud.
Lo primero que debes certificar antes de contratar un seguro sanitario es que la aseguradora que elijas tenga una probada solvencia económica y profesional dentro del sector. Infórmate de si está especializada en el ramo de la salud, porque así podrá ofrecerte las prestaciones que buscas. Si te asaltan dudas acerca de la oferta que te propone una determinada compañía, porque no te suena demasiado su nombre (si es una multinacional habrá muchas más probabilidades de que la conozcas), haz una consulta en UNESPA, la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras.
2. Hay una póliza para ti, elige la que más te interese.
La mayoría de las compañías de seguros ofrece a sus clientes dos modalidades de pólizas: cuadro médico o contra reembolso. En la primera, puedes elegir el facultativo que prefieras dentro de una red asistencial previamente concertada con la entidad; en la segunda opción, puedes acudir libremente al médico que desees y  luego la compañía te reembolsa un porcentaje de lo que hayas abonado, una vez presentes la factura correspondiente. Ese porcentaje depende de la póliza contratada con la aseguradora, aunque suele estar entre el 70 y el 100 %. Hay una tercera opción, la mixta, que sería una mezcla entre las dos: puedes elegir el médico que quieras y pagar una parte de la asistencia o decidirte por uno dentro de un cuadro cerrado sin coste adicional.
3. Las coberturas del contrato marcan la diferencia.
Tus necesidades y las de tu familia te guiarán a la hora de saber qué coberturas te convienen: asistencia primaria, especialidades, medicina preventiva, pediatría, pruebas diagnósticas, intervenciones quirúrgicas ambulatorias y hospitalarias, servicio de urgencias, odontología, podología, etc. Lo mejor es que pidas que te faciliten un listado con todas las prestaciones de la póliza. También te interesa informarte sobre si se aplican sólo en tu Comunidad Autónoma, en todo el territorio nacional o también en el extranjero (por si te ocurre un percance durante un viaje). Con frecuencia, las pólizas de salud se complementan con otros seguros que cubren indemnizaciones por hospitalización o gastos de desplazamientos... Evalúa si te interesan.
4. Infórmate de todas las exclusiones.
Antes de contratar tu seguro médico, debes declarar las enfermedades que padeces y si tienes alguna deficiencia física o psíquica. Con esta información por delante, la compañía tiene la libertad de rechazarte, aunque en la mayoría aceptan enfermedades conocidas y personas con discapacidad. De todas formas, conviene saber lo que se suele excluir por considerarse ‘no rentable’: daños físicos por guerras, terrorismo o epidemias; lesiones derivadas de la práctica de un deporte de manera profesional, tratamiento de desintoxicación de adicciones, cirugía estética, terapias alternativas, diálisis y hemodiálisis, asistencia para pacientes con VIH, trasplantes, estudios del mapa genético...
5. Averigua los periodos de carencia.
Es el tiempo que transcurre entre el alta de la póliza y el día en que puedes empezar a utilizar determinados servicios. Es importante que lo tengas en cuenta antes de firmar un contrato de seguro (sobre todo si acudes con un problema previo de salud). Casi todas las aseguradoras manejan periodos muy similares. Por ejemplo, para las intervenciones quirúrgicas o las hospitalizaciones suele haber una carencia de 6 meses; para la asistencia al embarazo o al parto, suele estar entre los 8 y los 10 meses; para tratamientos de reproducción asistida, alrededor de 24 meses; para pruebas diagnósticas o análisis clínicos complejos, entre 3 y 6 meses.
6. Lee la letra pequeña.
No debes obviar las cláusulas de la póliza: en ellas aparecen muchas limitaciones, como por ejemplo la penalización por el uso reiterado de la asistencia.
7. La cuota mensual depende de la edad, el sexo, la localidad...
La cantidad que se paga por un seguro médico privado depende de varios factores. Por un lado, la edad del usuario: a más años, mayor cuota. Del sexo: las mujeres pagan más en edad fértil. De hecho, un estudio de Adicae (Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros) señala que las mujeres abonan de media unos 20 euros más al mes que un hombre. A las embarazadas, en algunos casos les exigen un complemento de unos 2.000 €. La cuota también depende de las coberturas y de la provincia en la que se contraten: en un municipio pequeño es más barato que en una gran ciudad como Madrid o Barcelona. Si la compañía te da la posibilidad de abonar la cuota trimestral o anual, con toda probabilidad te ofrecerá un descuento. También obtendrás un precio reducido si contratas una póliza familiar.
8. Pagar por cada servicio.
En algunas compañías existe el copago, que es el importe
que debe abonar un asegurado por hacer uso de un servicio médico (consulta, prueba diagnóstica, etc.). Con esta fórmula, el precio fijo de la cuota mensual es menor.
9. Médicos y hospitales de referencia con prestigio.
Para muchos usuarios, lo principal para decidirse por un determinado seguro de salud es su cuadro médico. Mira si en la red que ofrece la compañía están los facultativos de prestigio de tu localidad, especialistas reconocidos o médicos que prescriben tratamientos novedosos. Asimismo, te conviene saber cuáles son los hospitales y clínicas de referencia, cómo son sus instalaciones, si cuentan con lo último en equipamiento y diagnóstico y, sobre todo, si los servicios de urgencia están cerca de tu domicilio.
10. Autorizaciones por teléfono o correo electrónico.
La facilidad para tramitar la autorización de pruebas médicas también es uno de los factores que debes tener en cuenta a la hora de contratar el seguro. Para que los usuarios no tengan que perder el tiempo en traslados y colas, cada vez más compañías les dan la posibilidad de realizar estos trámites por teléfono o Internet.
11. Instrucciones claras sobre cómo darse de baja.
Para evitar fraudes, la legislación española obliga a que la duración de las pólizas de salud sea de un año natural (de enero a diciembre). Debes conocer este término antes de contratarla, del mismo modo que es esencial que sepas que, para cancelar el seguro, tienes que comunicárselo a la compañía por fax, burofax, correo postal o electrónico con un mínimo de dos meses antes de la fecha de cancelación (si la póliza vence en diciembre, debes solicitar la baja en octubre). En caso contrario, te encontrarás con que la póliza se ha renovado automáticamente por un año más.
12. Estudia las ofertas de distintas compañías.
Utiliza un comparador para saber de un vistazo lo que ofrece cada aseguradora. Entre los más conocidos están Rastreator, Acierto y Balumba.
¿CUÁNTO CUESTA UNA PÓLIZA para una familia de cuatro personas?
Según un estudio realizado por Adicae, una familia de cuatro miembros formada por el padre de 35 años, la madre de 33 y dos niños de 2 y 5, sin ninguna enfermedad previa que reseñar y con residencia en una ciudad como Zaragoza, puede pagar entre 147 y 270 € al mes de cuota por un seguro médico privado.
Por: Raquel Mulas.
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