Revista Mía

En tu Currículum Mide tus Palabras

El contenido del currículo es importante, pero también lo es la forma en que está expresado. No lo olvides a la hora de elaborar el tuyo. El lenguaje que utilizamos puede resultar fundamental...

El contenido del currículo es importante, pero también lo es la forma en que está expresado. No lo olvides a la hora de elaborar el tuyo. El lenguaje que utilizamos puede resultar fundamental en un proceso de selección. Descubre qué términos debes emplear para que actúen a tu favor y cuáles eludir si no quieres que te perjudiquen.
Un buen currículo es nuestra carta de presentación a la hora de buscar un empleo, el primer contacto en un proceso de selección. Redactarlo correctamente es esencial para que el responsable del primer filtro no lo descarte, y también para que lo defendamos con coherencia si nos convocan a una entrevista para optar al puesto en cuestión. Es por eso por lo que esta relación de nuestra experiencia debe seguir unas pautas que, aunque sencillas, pueden exigirnos una atención especial. En Buscar trabajo para dummies (Planeta), Maite Piera, experta en Recursos Humanos y coaching, explica cómo usar el lenguaje al redactar nuestro historial, porque “no menos importante que saber qué vas a decir es el cómo lo dirás”. Hay palabras que nos ayudarán, pero otras actuarán en nuestra contra.
LAS PALABRAS QUE ENFATIZAN.
La regla de oro, explica la experta, es ser conciso y escueto, es decir, resumir nuestra formación y vida profesional en no más de una página para hacer más fácil la labor del responsable del proceso de selección. Con el mismo objetivo, debemos centrarnos en escribir frases cortas y, cuando tengamos mucho que contar sobre cada experiencia concreta, hacerlo en forma de listado.
No hay que pecar de modestia ni ser demasiado humilde, sino, sin exagerar, utilizar sin miedo las palabras más positivas que describan nuestra capacidad o experiencia.
Lideré, conseguí...
En cuanto al lenguaje, los verbos si se usan en forma activa y en primera persona del singular, aportarán más valor, demostrando una serie de cualidades, responsabilidades y resultados propios: “implementé”, “llevé a cabo”, “lideré”, o “conseguí” siempre nos ayudarán más que una tímida descripción de tareas que puedan parecer rutinarias.
Competente, eficiente, potencial.
Todo lo positivo suma, y por eso es conveniente utilizar palabras con buenas connotaciones como “capaz”, “competente”, “eficiente”, “cualificado”, “potencial”... De este modo, incluso una persona sin un recorrido laboral largo puede, según Maite Piera, redactar un currículo atractivo para el encargado de seleccionar: “En este caso, se puede mencionar información adicional, como proyectos que se han realizado a lo largo de la carrera, ejemplos de trabajos en equipo, prácticas, idiomas, estancias en el extranjero...
También es conveniente incluir un apartado sobre habilidades informáticas e incluso viajes, hobbies, intereses personales, méritos...”.
LAS PALABRAS QUE HAY QUE EVITAR.
Por otro lado, hay términos y datos que no sólo no aportan nada a nuestro historial laboral, sino que incluso pueden ser perjudiciales en un momento dado. Por eso, cuando escribamos algo y no nos convenza del todo, será mejor eliminarlo.
Curriculum vitae. Este vocablo, colocado justo en la cabecera del documento, es obvio y no hace más que restarnos espacio para ampliar información de interés o incluso para poner nuestro nombre más grande.
Datos personales. Algunos nos pueden parecer necesarios pero realmente no lo son, al menos en esta primera fase que es la redacción de la formación y de la experiencia profesional. Por ejemplo: el nombre del jefe actual (ojo, alguien puede conocerlo y contarle que buscas un nuevo trabajo), el domicilio, el salario o las referencias de empresas anteriores. También es preferible dar el número del teléfono móvil que el del fijo, para que sea más fácil localizarnos.
HACER POSITIVO LO NEGATIVO.
A veces hay lagunas en un currículo que no sabemos cómo explicar. Maite Piera nos proporciona unas pistas:
-¿Cómo dar cuenta de un periodo largo en paro? “Debes venderlo en positivo, resaltar que estuviste haciendo otras cosas, como formación en idiomas o especializada”.
-¿Cómo justificar un currículo con experiencias muy diferentes? “Hay dos alternativas: buscar los puntos en común entre ellas, dando coherencia a los cambios y a la trayectoria profesional, o enfocar el currículo en las habilidades más que en puestos o en la cronología”.
Meteduras de pata
Hay torpezas que no debemos cometer a la hora de hacer algo tan importante como es escribir nuestro currículo. La experta en Recursos Humanos Maite Piera destaca varios ejemplos de frases que ha visto donde no debían estar:
-“viviendo en pareja pero sin estar casado”.
-“motivo de finalización del puesto: despido”.
-“trabajo de administrativo, realizando tareas de administración”.
-“estado civil: divorciado”.
Por: Juan Ramón Gómez.
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