Revista Mía

8 beauty soluciones para frenar el acné adulto

Aunque el acné es un problema clásico de la pubertad, lo cierto es que cada vez afecta a más mujeres en edad adulta.  Aquí tienes una serie de estrategias para minimizar el impacto de los molestos granitos

Autor: Sonica Coronel
Aunque el acné es un problema clásico de la pubertad, lo cierto es que cada vez afecta a más mujeres en edad adulta.  Aquí tienes una serie de estrategias para minimizar el impacto de los molestos granitos.

Pensar que pasará no es una buena estrategia. Consulta al dermatólogo; él, tras un estudio analítico y una exploración, pautará el tratamiento. “Como norma general, en los casos leves funcionan bien los tratamientos tópicos con retinoides con acción querolítica y reguladora de la secreción grasa”, comenta el dermatólogo de la Clínica Menorca Antonio Ortega.
Para las inflamaciones más rebeldes, se recurre a un tratamiento por vía oral con isotretinoína. “Ahora se pauta en dosis bajas para poder prolongar la ingesta minimizando los efectos secundarios; sin embargo, hay que tener en cuenta que, a veces, al iniciar la prescripción se acentúa el brote, pero luego comienza a remitir”. Además, acaba de llegar al mercado un protocolo cosmético que promete acabar con el acné sin acudir a retinoides, antibióticos... “Está formulado con niacinamida (vitamina B3) y activos naturales que desobstruyen el folículo pilosebáceo, calman y regeneran”, dice Marta Roales.
Hay dos tipos de acné posadolescente: uno persistente, explica Carmen Faus, Medical Affairs Manager de Sesderma, “que es una continuación del iniciado en la juventud y presenta unas lesiones típicas que son los comedones (puntos negros y blancos), que se suelen localizar en frente, nariz y barbilla; y otro de aparición tardía, que se manifiesta partir de los 25 años en personas que nunca antes lo habían tenido y se localiza en los ángulos mandibulares, la zona peribucal y el cuello.
Además, presenta una formas clínicas más graves (granos de mayor tamaño, dolorosos y profundos, que pueden dejar cicatrices y manchas oscuras)”.
No es una única lesión. Un solo comedón, quiste o pústula (como se llama a los granos en el argot médico) no es un episodio de acné. “Son múltiples daños y, si no se tratan -explica el doctor Ortega-, se extienden y afectan a zonas profundas de la piel ocasionando hiperdilatación vascular, cuperosis o rosácea”.
Está claro que un exceso de sebo da lugar a que los poros se dilaten, tiendan a obstruirse y den paso a la formación del grano, pero no siempre es un factor determinante.
De hecho, a las edades en las que aparece el acné adulto, la piel tiende a ser más bien mixta; además, si observamos la distribución de las imperfecciones, se sitúan en las zonas menos grasas.
Para tratar el acné activo, acude a una técnica purificante y antibacteriana. ¿En qué consiste? Mediante un peeling  antibiótico se eliminan las capas superficiales de la piel, haciendo desaparecer las rugosidades que afean el rostro, y se consigue un efecto alisador instantáneo. “El paciente sale de la consulta con una ligera rojez y con cierta descamación en el rostro”, explica la doctora Inmaculada Adam Pous, del centro médico Dermaline. Se necesitan de 3 a 4 sesiones y, para que la terapia sea un completo éxito, hay que seguir unos mimos cosméticos domésticos. Desde 90 €.
Mira las indicaciones del envase. Una piel acneica necesita cuidados. Eso sí, elige líneas no comedogénicas (significa que no taponan los poros ni producen granitos) y libres de aceites. “Para el paso esencial de higiene, selecciona una loción limpiadora con liposomas (son unos efectivos vehículos que penetran en la glándula, impidiendo la proliferación bacteriana) o una solución sin jabón (syndet). Resultan poco agresivas y tienen acción antiséptica”, precisa la dra. Faus.
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