Revista Mía
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Entrevista con Agatha Ruiz de la Prada

Hablamos con nuestra diseñadora de moda más internacional. Una mujer original, atrevida y coherente que nunca para de sorprender.

Hablamos con nuestra diseñadora de moda más internacional. Una mujer original, atrevida y coherente que nunca para de sorprender.
El mes de agosto estaba a punto de finalizar cuando una mañana amanecimos con las imágenes de la cantante Miley Cyrus con dos looks de Agatha Ruiz de la Prada (Madrid, 1960) en la gala de los premios MTV. Nos despertamos ipso facto. ¡Qué gran tanto para la moda española! Y, por supuesto, para la propia Agatha, quien nos confiesa que se ha divertido con la experiencia: “Estuve organizándolo 15 días antes, aunque fue una sorpresa cojonuda. Ha sido una gozada trabajar con una celebrity tan valiente”. Sin duda, es un maravilloso inicio de temporada.

“No me gusta ser una mujer pija ni convencional ni pasar desapercibida”

Antes de un desfile, ¿qué te pone nerviosa?
AGATHA RUIZ DE LA PRADA: La verdad es que no me pongo nerviosa, me pongo contenta. Para mí un desfile es como para otra persona la fiesta de su cumpleaños. Además, últimamente se ha puesto de moda una cosa que me chifla y es que la gente vaya vestida de Agatha a mi desfile. Antes en España no había esa costumbre, la había en Francia, con Chanel, Yves Saint Laurent... Y no hay nada que me haga más ilusión que ver a las mujeres vestidas de Agatha.
¿La moda española sigue existiendo como marca? ¿Participar en ella te hace ilusión?
Yo paseo la moda española casi por todo el planeta. Creo en ella. Que existan marcas como Desigual o Zara me viene de miedo, nos da una imagen de país.
¿Crees que ayuda en algo el hecho de que uno de los hombres más ricos del mundo se dedique a la moda y sea español?
No solamente eso, sino que tú coges la Rich List del Times que sale una vez al año y, si te fijas, entre los 10 primeros hay 5 o 6 de la moda. Es decir, que la moda es muy, muy difícil, pero el que acierta se forra.
¿Y tú te has forrado?
No, yo no me he forrado pero tampoco me he arruinado. Me mantengo, que es un milagro. Intento no gastar más de lo que gano porque cuando empecé –hice mi primer desfile con 20 años– me pegué un susto muy grande y aún lo tengo metido en el cuerpo. Desde ese momento me he vuelto muy prudente
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Entrevista con Agatha Ruiz de la Prada

El mundo de la moda, hoy, no es lo mismo sin las blogueras. ¿Qué te parece su papel?
Lo encuentro muy divertido. El problema es que ya soy de otra época. Es decir, lo miro, me meto en redes pero no me mola. Yo hubiera sido muy buena porque soy muy personaje para las redes sociales.
¿Te sigue gustando provocar? ¿Te gusta la etiqueta de irreverente que sigues teniendo?
Sí, me encanta, me gustaría seguir provocando y provocar cada día más. Ahora, la suerte que tengo es que a mi hija Cósima le gusta provocar mucho más que a mí, más de lo que me gustaba a mí cuando empecé o desde luego mucho más que a mí ahora. A ella eso le divierte mucho.
¿Sigue tus pasos o crees que te va a superar?
Espero que me supere porque está mucho más preparada que yo. Lo único que tiene es menos hambre, digamos, que yo, y luego es bastante perezosa, pero yo también era perezosísima. Mi padre creía que era la mujer más perezosa del planeta. Cuando empecé con Pedro J. me decía: “Tu problema es que no tienes producto”. Imagínate luego la burrada de producto que he llegado a tener.
Posiblemente eres la diseñadora española con más producto.
Y a lo mejor del mundo mundial. He hecho azulejos, chimeneas, enchufes, puertas blindadas...
¿Te gusta que tu hija Cósima trabaje a tu lado?
En los próximos años mi gran reto es que Cósima se adapte al estudio. Me gusta tenerla allí, pero yo creo que tampoco podemos estar al lado, aún tiene que pasar mucho tiempo para eso. Algún día, pero es que la vida que yo hago últimamente es salvaje. Me levanto a las 5 de la mañana, 4 o 5 días a la semana, muchas veces cruzo el charco dos veces en una semana.
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Entrevista con Agatha Ruiz de la Prada:

De las políticas se habla de su trabajo y de su forma de vestir. ¿Qué opinas de sus estilismos?
Si una política es honrada, debería tener pocos trajes y preocuparse poco de la moda, porque hay tanto trabajo que hacer que lo de menos es cómo vestirse. Y además, otra cosa, me dan mucha pena las políticas porque yo misma ya no sé qué ponerme cuando tengo 20 actos al mes. Siempre digo que si fuera política me haría unos uniformes y los repetiría dale que te pego.
Eso es lo que hace Angela Merkel.
Es que Angela Merkel es estupenda para esas cosas. Es lo que tiene que hacer. Ella no tiene que estar preocupada por eso. No es una modelo ni lo pretende, pasa de eso y está con su rollo, que bastante tiene.
¿Y la alcaldesa de Madrid?
Pues a mí me parece muy bien que no se preocupe. Si es hippy pues que sea hippy. Ella tiene que arreglar Madrid, no ir vestida de tal o cual. Además, con la edad que tiene pues no está para tonterías, creo que no lo ha estado nunca. De las políticas no hay que mirar lo que llevan porque si van divinamente vestidas es que algo falla. En Baleares había una política que la llamaban ‘la princesa’. Iba todos los días del año a Llongueras. Claro, ahí perdía dos horas, más trajecitos nuevos cada día, ¿con qué dinero pagas todo esto?
Tú eres marquesa. ¿No te gusta utilizar tu título?
Me gustaría pero no se me ocurre qué uso le podría dar. Si lo supiera posiblemente lo haría. Si llamo a un restaurante y digo “resérveme una mesa a nombre de la marquesa de Castelldosrius”, seguro que no me la dan, y en cambio si digo “una mesa a nombre de Agatha Ruiz de la Prada” a lo mejor me la dan.
¿Te invitan a las reuniones de la nobleza?
No me invitan porque me odian todos. Además, no me atrevería a ir a ninguna de esas fiestas porque ese es el sitio donde menos bienvenida sería yo de toda España.
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Entrevista con Agatha Ruiz de la Prada

¿Qué queda de la Agatha de los inicios?
La verdad es que mis inicios cada día me gustan más. Lo pasé bomba. Creo que sigo siendo la misma, sigo siendo bastante coherente, sigo estando casi igual de emocionada y de enamorada de mi trabajo. Hay gente que se muere por estar en mi estudio, luego a los cuatro o a los seis meses de estar haciendo todo el día corazones se cansan y entonces ya les apetece el gris o el beis. Lo raro de mí es que yo sigo con los corazones y tan contenta. Y eso creo que me lo ha dado Dios porque no es una pose, es de verdad que a mí me gustan los colores, los trajes con aro, que no me gusta ser una mujer pija ni convencional ni pasar desapercibida.
Y del espíritu verde, ‘eco’, ¿cómo vas?
Para mí el verano es el máximo momento de la ecología. He estado leyendo un libro de Naomi Klein, Esto lo cambia todo, que dice que tenemos que ser un 10 % más ecologistas cada año, y yo lo intento con toda mi alma. No sabes los esfuerzos que hago y la tabarra que doy con el tema a todos los de mi alrededor.
¿Y qué haces?
Pues de todo. En mi casa de Mallorca hago compost, me he autoconstruido un aparato para aplastar las latas. Queda como una lámina y es con forma de corazón, como te puedes imaginar. He quitado el césped y estoy poniendo plantas que consuman menos agua. Cuando estoy allí intento gastar poca agua y poquísima luz: me levanto cuando se levanta el día y me duermo cuando se mete el sol, llevo ropa de cuando reinó Carolo, mis coches son híbridos y ahora estoy con la ilusión de comprarme uno eléctrico. Durante mis vacaciones allí, casi no he pensado en nada más.
¿Te interesa más que la moda?
Yo sólo dejaría la moda por la ecología. La verdad es que me obsesiona muchísimo, pero hay que hacerla con felicidad y alegría. En los últimos 20 años hemos mejorado, pero hay que ir más deprisa. Lo que pasa es que tengo un problema, voy mucho en avión. Si no fuera por eso, sería una tía superguay de la ecología.
Por Raquel Mulas
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