Revista Mía
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Ángela Molina. Esencia mediterránea

Ángela Molina es una actriz española muy internacional. Te hablamos sobre su vida y sus películas.

Ángela Molina es una actriz española muy internacional. Ha trabajado con directores de la talla de Buñuel o Almodóvar y es la primera actriz extranjera en recibir el David de Donatello (el Goya italiano, en 1986) por La mitad del cielo (también, Concha de Plata en San Sebastián).
No sabemos por qué pero sus ojos negros, raciales y mediterráneos, que palpitan como una llama, nos recuerdan algo íntimo a lo que no sabemos dar nombre. Algo así como si, al asomarnos a ellos, viésemos un cielo tormentoso entre olivos; la sospecha de que algo va a ocurrir.
Y eso que ella, por mucho que haya hecho de la señora Robinson de El graduado en el teatro, por mucho que Buñuel dijese que “tiene el rostro de una virgen pagana”, no puede ser más natural y familiar (ya sabéis lo que se dice de los Molina, que, más que familia, son tribu): “Si no hubiera tenido hijos, creo que me habría hecho madre de mí misma. Siempre he sentido que mi familia es la cuna de lo que soy”, dice quien a sus cincuenta años tuvo a su quinto hijo. Y agrega: “¿Gran madre? Yo me llamaría mejor gran hija.
Me veo, desde siempre, como alguien que forma parte de un grupo, que es mi familia, la que me hizo a mí y la que he formado yo”. Sabe quién es. Y si a algunos la sombra de su padre les ha impedido conformar una personalidad aparte, a ella la ha ayudado a forjarse. “Mi padre era mi atracción fatal, y yo, la niña de sus ojos. En verano, que no había colegio, me iba de gira con él. Lo prefería a ir a la playa”, explica de entonces.

Su vida

Ángela Molina Tejedor nació en Madrid en 1955.  Es la tercera hija de los ocho que tuvo el cantaor y actor Antonio Molina. Desde muy pequeñita, estudió ballet clásico y danza española (su gran pasión hasta que descubrió el cine a los 19 años).
Un buen día, siendo una colegiala, Tona Radeli, la primera bailarina de la compañía de su padre, que le daba clases de literatura, le dijo sin venir a cuento: “Tú, Ángela, serás la mejor actriz del mundo” (una premonición de esas que aparecen como un rayo en los cielos, vamos). Pero Ángela era una cría y no hizo caso.
Sin embargo, otro día, su padre, que había aprendido a leer ya famoso, que anhelaba y se esforzaba por dar a sus hijos una educación esmerada, le pidió delante de unos familiares que recitara un poema de Lorca. Se quedó paralizada: “¿Cómo iba a enseñarles lo que yo tenía dentro, sentir lo que yo sentía sólo para mí?”.
Se negó. Su padre la llamó aparte, enfadado, y le dio una bofetada (“la única de su vida”); ella se puso a llorar al ver su disgusto y se fue a su cuarto. Comenzó a escribir -hipnotizada- su propio nombre. “Después, muy tranquila, volví al salón y les anuncié que iba a recitar. Recité tres poemas. Se lloró, se aplaudió. Así descubrí que era actriz. Que ser actriz sería mi vida". Algo iba a ocurrir. Sí. Hoy tiene más de 80 películas a sus espaldas.
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