Revista Mía
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Vivienne Westwood, la diseñadora irreverente

Vivienne Westwood es una diseñadora británica, creadora de la estética punk. Es famosa por sus irreverencias y sus excentricidades.

Vivienne Westwood es una diseñadora británica, creadora de la estética punk. Es famosa por sus irreverencias y sus excentricidades.
Lo de la rebeldía es como decía el poeta: “No existe el amor, sino las pruebas del amor”. No hay rebeldía, sino señales irrefutables de que se protesta, de que se va a contracorriente, de que una a veces le daría un buen corte de mangas al planeta entero por misógino, por clasista, por falta de oportunidades, por devolver una y otra vez a la línea de salida a los que parten de una casilla muy por detrás de la del resto. Esta rabia, esta fuerza, es la de Vivienne Westwood, una ‘piel roja’, una rebelde que dijo basta y maravilló a todos con sus excéntricas creaciones. “Le digo a la gente que deje de comprar ropa durante al menos seis meses, que lo intente. Es muy bueno comprar menos y elegir bien. Es bueno para el medio ambiente. Y es también bueno para mí porque mis vestidos son muy caros”. Toma. “Hay que invertir en el mundo. No en la moda”. Un corte de mangas a la propia industria. Toma.
Vivienne Isabel Swire nació en el condado inglés de Derbyshire, en 1941. Inquieta, con ganas de hacer cosas, intuyó que entre los prados y las ovejas había pocas probabilidades de que pasara algo interesante, así que se marchó a Londres en cuanto pudo, y se matriculó en la Escuela de Arte Harrow. Terminó dedicándose -intuimos que no muy feliz- a dar clases de Primaria, estaba casada con Derek Westwood y tenía un hijo, Ben. Corrían los años setenta, díficiles en lo económico y lo social, pero felices en creatividad y arte. Justo en 1971 conoció a Malcolm McLaren, amante del arte, involucrado con los situacionistas (una vanguardia artística que promovía el absurdo como forma de cambiar la vida) y que, desde 1975, sería el manager de los Sex Pistols. Se convirtieron en pareja, en padres y en socios, y su vida dio un cambio radical.
Juntos montaron la emblemática Let it Rock, una tienda que combinaba la música con la moda y que durante años marcó a la juventud londinense, crítica, descarada y anárquica, y donde Westwood presentaba sus creaciones. En 1975 le cambiaron el nombre por Sex, en alusión a los Pistols, y en 1976, Westwood presentó la colección Esclavitud, en la que las prendas estaban claveteadas, llenas de hebillas, imperdibles, cremalleras y correas. Había nacido la moda punk. Vivienne supo conectar con la necesidad de la calle y sus ideas comenzaron a copiarse por todo el planeta: cortes asimétricos, pantalones de montar ajustadísimos o de tweed escocés, tejidos maltratados y rotos como la propia juventud, ávida de futuro y sin él.
En 1982 colocó por primera vez sujetadores y corsés sobre la ropa y al año siguiente hizo que unas zapatillas de deporte pisaran por primera vez una pasarela, y también fue ella quien lanzó los zapatos de plataforma. Todo como una forma de protesta, de gritar. Y lo mejor es que sigue igual de descarada e iconoclasta a sus 73 años. ¿Lo último? Se ha rapado el pelo como protesta contra el cambio climático y para mostrar sus canas, orgullosa de su edad. Una mira sus ojos, casi de bruja, y escucha: “Mundo, ¡que te zurzan!”.
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