Revista Mía

¿Conoces a la "otra" chica danesa?

Gerda Wegener es “la otra chica danesa”, la mujer sin cuyo apoyo Einar Wegener nunca habría sido el primer transexual de la historia.

Autor: Alejandra Izquierdo
Gerda Wegener es “la otra chica danesa” de la película, la mujer sin cuyo apoyo, Einar Wegener nunca habría sido el primer transgénero de la historia; una mujer que nos fascina por su individualismo, su comprensión y expresión de la belleza y el amor al margen de los límites del género, del sexo y de la época (incluso de la nuestra). Una mujer, sin duda, bastante diferente de lo que nos muestra la película. Cuidado, ¡hay algún que otro spoiler!

10 cosas que debes saber sobre ella

1. Gerda Marie Fredrikke Gottlieb nació en 1885 en la ciudad de Grenaa, Dinamarca. Era la hija del pastor, pero acabó desafiando todas las convenciones morales de la época. Aunque ahora nos parezca una tontería, el simple hecho de ir maquillada (al menos, excesivamente), fumar o beber alcohol ya desafiaba todas las leyes del decoro.
2. Convenció a sus padres, de alguna manera, para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de Copenhague. Allí (en la escuela masculina) conoció a Einar Wegener, otro pintor. Después de salir unos años se casaron en 1904. Él tenía 22 y ella, 19 años.
3. Muy pronto, Gerda expuso en Charlottenborg (la galería oficial de la Academia) y ganó varios premios de una importante revista. Aunque a él se le consideraba mejor pintor, fue ella la que destacó, aun siendo mujer.
4. Si has visto la película, el ‘origen’ de la transformación de Einar en Lili Elbe es real. Anna Larsen, una famosa actriz danesa, faltó a una cita con Gerda, así que Larsen propuso que fuera Einar quien posara con sus medias y sus zapatos. Hasta le dio un nombre apropiado para ello: Lili. 
5. Lo que empezó como un divertimento privado se hizo habitual. En 1912 se descubrió quién estaba detrás de los posados: el escándalo estaba servido. Aprovechando la fama de la pintora como la nueva sensación del art déco, y el dinero que habían ganado con las ventas de sus cuadros, la pareja se mudó a la tolerante y liberal París. 
6. Allí, Lili era presentada como la hermana de Einar en las habituales fiestas a las que iban juntas. En contra de lo que insinúa la ficción, siempre fueron pareja, amantes y felices (durante 30 años). De hecho, fue Gerda la que animó a Einar a dejar salir más a Lili (hablaban siempre de ella en tercera persona) cuando notó que, cuando ‘era’ un hombre, era infeliz y pasaba etapas de depresión, mientras que cuando era Lili era coqueta, alegre, una compañía siempre divertida.
7. La notoriedad de Gerda Wegener siguió creciendo, sobre todo en el mundo de la moda. Pintaba cuadros, pero también realizaba ilustraciones y anuncios para Vogue o La Vie Parisienne, lo que entonces se consideraba 'baja cultura', lo cual a ella no le importaba, pero fue probablemente por lo que no trascendió como artista.
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Ilustración erótica de Gerda Wegener

8. Sus dibujos emanaban erotismo. Diseñaba mujeres intelectuales, poderosas, que disfrutan de su atractivo y de la atracción que despiertan. De hecho, según la historiadora de arte Andrea Rygg, fue una artista que “revolucionó la forma de representar a la mujer": como ser consciente, no como objeto.
Fue célebre por sus ilustraciones de escenas sexuales explícitas entre mujeres (imagen de la derecha), por ello es difícil de creer que rechazara la nueva personalidad de su pareja (aunque prefiriera la compañía masculina). En estos cuadros cambiaba su firma por un simbólico antifaz tirado en una esquina: el que uno se pone para dejar fluir su propia naturaleza, para poder ser quien sueña ser. Probablemente, Gerda se hubiera reído de la mojigatería de Hollywood.
9. Lili y ella volvieron a Copenhague a principios de los años 30. Lili ya se había cambiado quirúrgicamente de sexo, por lo que el Rey de Dinamarca anuló su matrimonio. Sus caminos se separaron amistosamente: Lili se enamoró de un artista francés y Gerda se volvió a casar con un diplomático italiano y se mudó con él a Marruecos.
10. Gerda siempre llevó el apellido Wegener. No estuvo con él al final (Lili no le contó que iba a operarse por quinta vez para intentar implantarse un útero, y poder ser madre) y ella nunca consiguió superar su muerte. En los últimos años de vida de la artista, se separó y volvió a su país, pero su estilo había pasado de moda. No tenía familia ni amigos y murió pobre, y sola, en 1940.
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