Revista Mía

Juana de Arco, la pequeña gran doncella

Repasamos la vida de una de las mujeres más famosas de la historia. Conoce a Juana de Arco.

Heroína, militar y santa (1412 / 1431). Fue la hija de unos agricultores franceses que se alistó en el ejército a los 16 años, a los 19 fue quemada en la hoguera (acusada de herejía)  y santificada en 1920. Era rebelde, apasionada y valiente. Se atrevió a vestirse de hombre... ¡en el siglo XV!
Es una de las mujeres más famosas de la historia y la santa más popular entre los franceses. Y, sin embargo, creció en la pobreza y murió en la hoguera, quemada por hereje. Su atrevido comportamiento, que tanto se alejó de las normas marcadas para las mujeres, condujo a Francia a la victoria contra los ingleses, pero a ella la llevó a la muerte. Juana de Arco nació en una familia de campesinos de la región de Champaña en 1412.
Era una época agitada: buena parte del país había sido invadido por los ingleses y la propia familia real francesa se había dividido en dos bandos, que se enfrentaron en una larga guerra. Hacia los trece años, comenzó a oír voces que la empujaban a luchar para liberar a su país. Según ella, eran las voces de las santas Catalina y Margarita y del arcángel san Miguel, que le hablaban en nombre de Dios.
Juana tardó mucho en decidirse a seguir aquellas indicaciones para no disgustar a sus padres, pero, finalmente, a los dieciséis años, huyó de casa y fue a reunirse con los soldados fieles al heredero Carlos, que no había podido ser coronado como nuevo rey por causa de la guerra.
Aclamada y seguida por muchas personas que escucharon a lo largo de la ruta sus discursos de ánimo, a los jefes militares no les quedó más remedio que fingir que se tomaban en serio a aquella muchachita ignorante, a la que enviaron a la batalla pensando que tal vez moriría pronto. Pero Juana demostró ser una gran líder, y enseguida reunió a su alrededor una tropa obediente que logró algunas victorias importantes y consiguió que Carlos VII fuese coronado, dando a los franceses un nuevo motivo para seguir luchando.
Finalmente, cayó en manos del ejército que apoyaba a los ingleses, quienes la compraron por 10.000 libras: había que silenciar como fuese a esa mujer capaz de sublevar a todo un pueblo.Fueron los representantes de la Iglesia quienes se ocuparon de juzgarla. Se la acusó de herejía por decir que oía voces celestiales y también por vestirse de hombre, un ‘pecado’ que aquellos sacerdotes no estaban dispuestos a perdonar. Considerada culpable, fue quemada en una hoguera en la ciudad de Rouen cuando tenía tan sólo diecinueve o veinte años.Rehabilitada al final de la guerra, tras la expulsión de los ingleses, fue convirtiéndose en un personaje legendario, símbolo de la fuerza del país, hasta que en 1920 fue canonizada y nombrada patrona de Francia.
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