34 años sin Romy Schneider, ‘la emperatriz del cine’

Nacida en Viena en 1938 y fallecida hace ahora 34 años en París, la actriz Romy Schneider será siempre “la emperatriz del cine”, como la calificaron por su papel en la trilogía sobre la emperatriz Isabel de Baviera, Sissi.

Nacida en Viena en 1938 y fallecida hace ahora 34 años en París, la actriz Romy Schneider será siempre “la emperatriz del cine”, como la calificaron por su papel en la trilogía sobre la emperatriz Isabel de Baviera, Sissi.

 

Sissi, Sissi emperatriz y El destino de Sissi, fueron las tres películas que la alzaron al éxito, aunque también recibió el premio César a la mejor actriz en dos oportunidades, por sus interpretaciones en las películas Lo importante es amar (1976) y A Simple Story (Una vida de mujer, 1978).

 

Pero su vida estuvo marcada desde 1981 por la trágica muerte de su hijo David, cuando solo contaba con 14 años, al resbalar por las rejas de su casa y quedar atravesado entre ellas, perforándose los intestinos. La actriz jamás se recuperaría de este golpe.

"En la vida no puedo nada, pero todo en la pantalla", dijo una vez Schneider sobre sí misma. Murió a la edad de 43 años. La causa oficial de su muerte fue una parada cardiorrespiratoria. Como no se practicó la autopsia nunca se supo si murió producto de una crisis cardíaca o de un suicidio con una mezcla de alcohol y barbitúricos.

 

La película Lilas blancas fue su debut en las pantallas, junto a su madre (también actriz), cuando solo contaba con 15 años. Después de esta primera toma de contacto, toma el apellido de su madre y cambia su nombre a Romy Schneider.

 

Las películas que siguen son de corte romántico, por los que se hizo famosa en toda Europa: Los jóvenes años de una reina, La panadera y el emperador, Christine, Sissi, Sissi emperatriz y El destino de Sissi, la mayoría ambientados en la Viena imperial.

 

Se enamoró perdidamente del actor Alain Delon, el gran amor de su vida, y se fue a vivir a París. Allí dejó atrás la inocencia juvenil de sus principios y se convirtió en una 'femme fatale'. Acudía a galas y bailes, llevaba Chanel y se maquillaba los ojos de negro. Su imagen de Sissi acabó ahí. "Quiero ser francesa del todo en la forma en la que vivo, amo, duermo y me visto", dijo.

 

Pero Alain Delon era solo en las películas un galán y un triunfador. Tras una relación tormentosa de cinco años, el 'playboy' abandonó a Romy, quien ante el abandono se cortó las venas, pudiendo ser llevaba a tiempo al hospital.

 

Con Harry Meyen hizo un intento de rehacer su vida y sentar la cabeza. En 1966 se casó con el actor y director alemán, 14 años mayor que ella, y ese mismo año nació su hijo David. Pero después, en 1973, regresó a París y dos años después se divorció de Meyen. Aquí comenzó otra vez una nueva vida, esta vez con su secretario Daniel Biasini, 11 años más joven que ella. En 1977 nació su hija Sarah, pero también este matrimonio fracasó. En 1979 se suicidó Harry Meyen y Romy Schneider sufrió graves sentimientos de culpa. Se rumorea que Alain Delon, al ver el cuerpo sin vida de Romy, sollozó amargamente y le susurró: ''Te amo, muñequita''.

 

En 1984, la industria francesa del cine creó en su honor los premios Romy Schneider, que sirven para premiar a las jóvenes promesas galas.

 

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