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Anorexia, Bulimia… Las Universitarias de 26 Años Sufren Más Trastornos Alimentarios.

Según la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), el perfil más común de los pacientes con trastorno de la conducta alimentaria del adulto -anorexia, bulimia nerviosa y atracón- es el de una mujer de unos 26 años y con estudios universitarios. Se trata de un trastorno mental cada vez más frecuente. Su origen se explica a partir de una alteración mental cuya expresión psicológica es un elevado nivel de insatisfacción personal, miedo a madurar, elevados índices de autoexigencia o ideas distorsionadas sobre el peso o la comida. 

Ignacio Basurte, psiquiatra del Hospital Universitario Gregorio Marañón y secretario de la SEPD afirma que: "Tanto la bulimia, el trastorno por atracón, como la anorexia purgativa, implican un marcado patrón impulsivo y de carencia de control inhibitorio, que a su vez se ve relacionado con la adicción y trastornos similares. Además, aquellas personas que manifiestan tener problemas de alimentación, presentan también problemas relacionados con el consumo de sustancias con bastante frecuencia".

El 17% de los pacientes tiene, además, patología dual, es decir, una adicción y otro trastorno mental. Así, los adultos con trastorno alimentario consumen una media de tres sustancias que pueden ser adictivas. Cafeína (86%), alcohol (72%) y tabaco (51%) son las más frecuentes.
Los expertos han observado un mayor número de pacientes con patología dual entre los casos de bulimia, es decir, aquellos que presentan patrones compulsivos como el vómito, ejercicio excesivo y uso de laxantes. El riesgo de consumo perjudicial de alcohol y otras sustancias se multiplica por cinco en estos pacientes, que abusan de cocaína, anfetaminas y cannabis.

Inmediatamente después se sitúa el abuso de benzodiacepinas e hipnóticos, cannabis y otras sustancias como alucinógenos, cocaína, anfetaminas y opiáceos. Sólo un 2,3 por ciento de los pacientes con TCA no realiza ningún consumo de sustancias. Esto sube a un 11,4%, sin tener en cuenta el consumo de tabaco o cafeína, siendo en este caso el consumo más prevalente el alcohol.

Por tanto, alrededor del 88,6% de los pacientes con TCA en la vida adulta, realizan algún consumo de sustancias con potencial adictivo, excluyendo el tabaco y la cafeína. Además, el riesgo de consumo perjudicial de alcohol y adicción se multiplica por cinco en pacientes con bulimia nerviosa. Estas pacientes se asocian también con una mayor impulsividad. Según ha puesto de relieve la SEPD, más de la mitad de los pacientes presentan una marcada impulsividad, que aumenta el riesgo de consumo de sustancias, tentativas de suicidio, autolesiones o conductas purgativas.

Por otro lado, más del 50% de estas pacientes presenta síntomas de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Estos síntomas afectan "seriamente" a la impresión subjetiva de los pacientes con TCA respecto a su calidad de vida. Según Ignacio Basurte: "De esta manera, ven mermada de una manera significativa su estado de salud, estado de ánimo, trabajo, su nivel de actividad, relaciones sociales y en definitiva las actividades generales y el grado de satisfacción global. Presentan de igual manera un mayor grado de discapacidad total, que afecta de manera importante a todos los aspectos de su vida, social, laboral y familiar, además de un marcado nivel de estrés personal".

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