Benazir Bhutto, la mujer que gobernó Pakistán

Fue hija y mujer de presidentes, fue primera ministra paquistaní dos veces (1988-90, 1993-96). Se hizo famosa por su muerte en un atentado que mostraron las televisiones de todo el mundo.

Fue hija y mujer de presidentes, fue primera ministra paquistaní dos veces (1988-90, 1993-96). Se hizo famosa por su muerte en un atentado que mostraron las televisiones de todo el mundo.

 

Quizá recuerden aún las imágenes de su muerte, abatida a tiros y por la explosión de una bomba mientras saludaba a sus seguidores desde un coche. Era el 27 de diciembre de 2007, y aquella mujer de 54 años era asesinada tan sólo dos semanas antes de convertirse probablemente, y por tercera vez, en primera ministra de su país, Pakistán.

 

Hija de un rico político de tendencias socialistas, la agitada historia de Benazir Bhutto resume muy bien las convulsiones de su joven nación.La pequeña Bhutto estudió en colegios religiosos católicos de Karachi. Pronto se mostró decidida a convertirse en la heredera política de su padre, en una sociedad donde el peso de los clanes familiares es aún muy grande. Para formarse, estudió Ciencias Políticas, Economía, Derecho y Diplomacia en dos de las mejores universidades del mundo, Harvard y Oxford.Bhutto regresó en 1977 a Pakistán, dispuesta a gobernar algún día el país que en aquel momento dirigía su propio padre. Pero éste fue derrocado enseguida por un golpe militar y ahorcado. Más tarde, dos de sus hermanos fueron también asesinados (quizá uno por instigación suya).

 

Detenida una y otra vez por sus actividades al frente del partido de su padre (PPP), llegó a pasar cinco años en prisión hasta que se exilió en 1984 a Londres. Los cambios en su país le permitieron volver poco después, contraer matrimonio con el empresario Asif Ali Zardari y presentarse a las elecciones de 1988, en las que se alzó con la victoria. Era la primera vez que una mujer dirigía una nación de religión musulmana.

La alegría sin embargo duró poco: en 1990 fue destituida acusada de corrupción. Tres años más tarde sería de nuevo elegida, y otra vez cesada por las mismas razones en 1996. Mientras su marido era encarcelado, Bhutto partió al exilio a Dubai. Sólo en 2007 se atrevió a regresar a su país, después de que el presidente Mussarraf anulase todos los cargos contra ella, a pesar de las numerosas pruebas en su contra.

 

A punto de presentarse de nuevo a los comicios, amenazada de muerte y mal protegida, su asesinato conmovió al mundo, pero nunca fue del todo aclarado: el gobierno se conformó con acusar sin demasiadas pruebas a los talibanes pakistaníes. Su muerte no impidió que el poder siguiera en manos de su familia: algunos meses después, su marido era elegido presidente del país, mientras su hijo mayor tomaba las riendas del partido fundado por su abuelo.

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