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¿Biológicamente Incapaces de Dirigir un Negocio?

Oído al parche. Las conclusiones de este 'experto' británico en conciliación laboral han llegado hasta nosotras desde  la Cámara de los Comunes británica, donde leyó en voz alta un supuesto estudio en el Comité de Empresas de la Cámara. Aquí las recogemos a modo de denuncia. Steve Moxon, autor de The Woman Racket (La estafa de las mujeres), declaró: "Las mujeres son biológicamente incapaces de dirigir un negocio [...] Podemos pretender que los sexos son iguales, pero si miramos detenidamente nos daremos cuenta de que las mujeres funcionan generalmente en redes personales. No es sorprendente que tengan dificultades para encajar en un lugar de trabajo. ¡Y no solamente tienen dificultades, sino que no quieren trabajar en una oficina!".

¿Quién es este 'experto'? Steve Moxon se presentaba a sí mismo como académico y experto en temas relacionados con la inmigración hasta ahora. Conocido por su proximidad al partido 'eurófobo' UKIP,  mostró sus simpatías por el asesino en serie noruego Anders Breivik, por lo que fue expulsado del partido ultraderechista. Además, su nombre aparece en el 'top ten' del movimiento por el derecho de los hombres (denunciado por grupos feministas como una auténtica arma propagandística para perpetuar la superioridad masculina en la sociedad). Tendría que estar aburrido de sí mismo, porque se reinventó como experto en relaciones entre los sexos, y presentó un  informe cuyo título, desde luego, debió de atraer a los parlamentarios británicos (o a sus asesores...), quienes, por lo visto, no investigaron sus antecedentes: La nueva ciencia que explica cómo se relacionan los sexos en el trabajo, en el juego y en la sociedad.
En la Cámara Moxon aseguró que la igualdad de género está produciendo "una discriminación creciente hacia los hombres". "Las mujeres", afirma, no están siquiera "dispuestas a escalar en la jerarquía laboral", y, si lo hacen, es precisamente por dicha presión. Y ahí no se quedó. Terminó sosteniendo que los hombres son la jerarquía dominante desde la infancia, y todo lo demás son imposiciones sociales. La desigualdad económica entre hombres y mujeres le parece a Moxon "muy pequeña". Según él, debería ser "aún mayor", si se tiene en cuenta la predisposición laboral de unos y otras.
¿Cómo -nos preguntamos- pueden tener cabida semejantes palabras en el Parlamento de Westminster sin ser denunciadas al instante? Porque un portavoz del comité parlamentario replicó, a preguntas del Huffington Post, que recoger la opinión de Moxon obedecía a la intención de tener en cuenta "el espectro más amplio posible de opiniones". Sin embargo, Laura Bates, de la organización Everyday Sexism Proyect, lamentó que voces sexistas y ultraconservadoras como la del supuesto 'experto' sean tenidas en cuenta por un comité parlamentario: "Hay una gran diferencia entre escuchar diferentes opiniones y buscar precisamente a alguien que ya ha demostrado con creces sus prejuicios contra las mujeres, y más en un momento que estamos batallando contra la desigualdad en el trabajo".

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