12 buenos propósitos para el 2015

Año nuevo, vida nueva. Por eso, ¡se acabó hacer una estupenda lista de metas que nunca cumplimos! Aquí tienes esos objetivos que te van a arrancar una sonrisa y llenar de valentía para que vivas mucho mejor. ¡A por ellos!


Superar tus miedos

 

Todos los ‘compartimos’. Todos sentimos limitaciones que nos frustran. ¿Quieres avanzar? Limpia tu disco duro. Lee Ecología mental, del experto en desarrollo personal Félix Torán.  

¡Comer sano!

 

Anota lo que no puede faltar en tu nevera: “pescado azul (rico en Omega 3, protege la mente y las arterias); frutos secos (aportan energía y vitamina E); brócoli (antioxidante, previene varios tipos de cáncer); espinacas (bye bye anemia y cansancio); fiambres magros (para esos momentos de estrés...); chocolate negro (70% de cacao), para estar de buen humor y mantenerte joven, etc.”, según explica la doctora Mª Teresa Barahona, de Madrid. (mariateresabarahona.com).


¿Quién dijo gym?

 

Es de lo primero que ponemos en esa enorme lista de buenos propósitos con la que comenzamos cada año. ¿El resultado? “Casi siempre frustrarnos, porque las exigencias de la vida o la simple apatía (también tenemos derecho a vaguear...) nos llevan a dejarlo”, explica Barba. Como solución,  ¡camina!, con solo 35 minutos diarios basta para cuidarte y activar el sistema cardiovascular, como explican los expertos de la Sociedad Española de Cardiología.

Tener más confianza

 

¡En ti y en los demás! “Sí. Adquirir confianza no es sólo un proceso personal; no termina en una misma, sino que involucra a los demás”, dice la psicóloga y sexóloga Carmen Raya, de Granada (carmenraya.com). Quien realmente confía en sí mismo y se da margen también lo hace con los demás. “¿Cómo adquirir confianza en una misma? Admitiendo el error. ¿Qué pasa si te equivocas? ¡Nada! Ese aprendizaje ya va contigo; sólo has de estar atenta para captarlo”, asegura la experta.

Da rienda suelta a tus manos

 

¿Crees que no eres creativa? ¿No será que nunca lo has intentado? Las manualidades tienen una importante capacidad terapéutica: “relajan, ayudan a estar en el aquí y ahora, a desconectar de las preocupaciones... y además se pone a funcionar la mente (¡se despiertan las neuronas!)”, explica la psicóloga Francisca Barba,  (lmentalpsicologia.es).

 

¿Quieres saebr qué talleres hay disponibles? Te ayudamos: de artesanía puedes encontrar en tradicion.es; de costura en peseta.org; ohmotherminediy.com; tetecafecostura.com; de patchwork en quilt-ys.com; y de diversas manualidades en thehobbymaker.com.  

Aprende a negociar

 

Si se trata de hacerlo con el jefe, “antes de nada, ten claro lo que quieres y cuáles son tus méritos . A la hora de expresarte, no te pierdas en circunloquios. Sé clara, concisa y ten sentido del humor. La amabilidad abre puertas, mientras que la brusquedad y la arrogancia no sólo las cierran, ‘etiquetan’, y en el mundo laboral las etiquetas pesan mucho, impiden avanzar”, dice la psicóloga Francisca Barba.

 

Negocia con tu pareja llegando a acuerdos; "con un reparto equitativo tanto de las tareas domésticas como del tiempo compartido, por ejemplo, con las respectivas familias”, dice Marián Ponte, sexóloga y psicóloga (marianponte.com).


SEXO ¡Nada de dejarlo como asignatura pendiente!


¡Que no, que de este año no pasa! Que nuestra sexualidad es una parte fundamental de nuestra salud y personalidad que no puede verse siempre relegada o pospuesta. “¿Te cuesta encontrar un hueco? Sorprende a tu pareja colándole notas cariñosas y simpáticas en los bolsillos, diciéndole que al regresar a casa, a cierta hora le esperas en cierto lugar... así de simple”, dice Raya. ¿El problema es que no te apetece? Busca ayuda profesional.

Ser más feliz

 

¿Y cómo conseguirlo?  “Ese es el quid de la cuestión: saber qué nos hace felices”, dice la psicóloga María Jesús Álava Reyes (autora de numerosos libros sobre la felicidad y la inutilidad del sufrimiento). La cuestión pasa, sinceramente, por graduar las expectativas (ni muy bajas y simples ni tan altas que alcanzarlas sea un imposible, te estrese y haga dudar de tu valía). Agradece lo que tienes; disfruta las cosas sencillas de la vida poniendo la atención en ellas, te darás cuenta de que tu vida es más rica de lo que crees, que abunda lo bueno a tu alrededor, que ¡eres feliz!

 

Ser solidaria

 

“Hay problemas mentales que sólo se curan con el voluntariado; al salir de uno mismo”, dice el psiquiatra José Luis Carrasco, catedrático de la Universidad Complutense (Madrid); vamos, dejar de mirarse el ombligo para mirar a los demás.  ¿Quieres echar una mano, además? Entra en voluntariado.net.

Sacar tiempo para ti...

 

Eso es. exclusivamente para ti. Sin sentimientos de culpa, sin que te presione la sensación de que estás perdiendo el tiempo. ¡Hay que perderlo para ser feliz, para dar más de sí! ¿Te cuesta realizarlo? “Comienza por 10 minutos cada día, al levantarte y acostarte, no para pensar en las cosas que tienes o te quedan por hacer, ¡fantasea! Móntate películas y ríete de ti misma. Luego, lee una novela de suspense, ve al cine, pasea...”, dice Barba.

¿Y tus amigos?

 

A diferencia de la familia, que viene en nuestro pack, a los amigos los elegimos libremente y, entre otras cosas, por eso son tan importantes. La amistad no admite reproches, comparaciones, rencillas... “Los amigos, si son realmente sinceros, saben orientarnos sin ahogarnos. A los amigos hay que dedicarles tiempo, un tiempo que redunda en nuestro beneficio. ¿Quién no regresa a casa con las pilas cargadas tras una ‘quedada’?”, puntualiza Raya.


Psicotrampas, acaba con ellas

 

Tú no puedes ser el obstáculo que encuentres en tu camino.  Así que aprende a poner freno a esas voces paralizantes que escuchas interiormente cuando algo sale mal, cuando te sientes juzgada, infravalorada, cuando no recibes lo que deseas. Contrarréstalas con pensamientos objetivos, que no deformen la realidad. ¿Algo es un desastre? Piensa por qué, busca la alternativa y ¡a por ella! (sólo si te interesa solucionarlo, porque tal vez comprendas que ese fracaso es ‘un buen fracaso’, que debía ocurrir así para que tu simple punto de vista se ampliase, por ejemplo). ¡No te autosabotees!

 

Por Carmen Sabalete

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