De marzo a mayo nos sacamos la matrícula de honor en remolacha

Este cultivo típico mediterráneo está de temporada, así que aprovechamos para repasar sus propiedades nutritivas y recopilar propuestas para disfrutarla en diferentes versiones.

La remolacha es una hortaliza formada prácticamente por agua y azúcar, concretamente sacarosa, el tipo de azúcar que mejor asimila el cuerpo humano y por eso es de las hortalizas que más aporte energético nos ofrece. Además, de este alimento se comen también las hojas que destacan por su alto contenido en fibra vegetal y hierro. Sin embargo, difícilmente la incluimos en nuestra dieta, porque solo se nos ocurre tomarlas en ensaladas. Puesto que desde marzo a mayo es temporada de remolacha, nos subimos al carro locavore y vamos a sacarnos la matrícula de honor en esta sabrosa hortaliza.

Es una opción saludable que no puede faltar en una buena dieta equilibrada. Las hay de tres colores: las rojas, las blancas y las amarillas. Las blancas se dedican a la producción de azúcar y las amarillas tienen matices terrosos y un sabor dulce que recuerda al plátano maduro. Y las rojas, las más conocidas, son las que habitualmente se consumen en los hogares y en los restaurantes. Tienen un color rojo intenso que aporta un peculiar sabor dulce, además de que se consiguen con ellas elaboraciones muy vistosas.

La Vaca y La Huerta
La Vaca y La Huerta

La historia de la remolacha comienza ligada a la de los remedios caseros, ya que no es hasta que se empieza a domesticar a la planta, cuando se introduce en la dieta. Es un alimento originario de los países del sur de Europa, continente donde es la principal fuente de azúcar. Las hojas pueden tomarse cocidas como otras verduras o en crudo en ensaladas, donde son muy recomendables en personas que se encuentran con las defensas bajas. Para tomar las raíces, una opción es hacer un zumo depurativo con manzana, limón y zanahoria o también pueden asarse para servirse como guarnición, de esta forma conservan todos sus nutrientes. Para ello, primero se prepara una masa con harina, sal gruesa y clara de huevo que cubrirá las remolachas para asarse a 180 º hasta estar tiernas por dentro.

Para los que prefieran disfrutar de esta versión de la remolacha sin remangarse en la cocina, pueden probar la remolacha al horno, pomelo ecológico, aguacate y vinagreta de shalotta, de Auton Rosellón en Barcelona, o la remolacha asada a la sal de cítricos con espuma de la misma del restaurante toledano Casa Elena, donde también proponen un pichón en dos texturas, crema de maíz y remolacha. Otras opciones que prometen sorprender son el sashimi de salmón marinado con remolacha y salsa de tamarindo de La Gastro Salvaje; el salmón marinado en ponzu de remolacha y chips de quinoa suflada, de Latasia, y los tuétanos de vaca al horno con tartar de remolacha encurtida de La Vaca y la Huerta, todos en Madrid. La propuesta más al norte se encuentra en el Polka de San Sebastián con el risotto de "puntales", con remolacha, espárragos trigueros, queso Idiazábal y txakoli.

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