El arroz dorado: un prometedor transgénico rodeado de polémica

Cuando escuchamos la palabra transgénico, inmediatamente solemos asociarle un significado peyorativo. Sin embargo, el arroz dorado es un transgénico que podría combatir la deficiencia de vitamina A que afecta a un elevado número de personas en algunos países africanos y asiáticos.

arroz dorado

La falta de vitamina A es una de las principales causantes de ceguera entre miles de niños cada año, sobre todo en las zonas más pobres de algunos países africanos y asiáticos. Esta carencia, muchas veces deriva en complicaciones que acaban causando la muerte. La falta de vitamina A también repercute en las defensas y en el estado de la piel, entre otras cosas. Según la OMS, 250 millones de personas sufren este tipo de carencia, mayoritariamente niños.  

El arroz  dorado es un transgénico, es decir, está modificado genéticamente para que pueda producir betacarotenos, sustancia a partir de la cual se crea la vitamina A. Lejos de ser un “invento” nuevo, este alimento lleva existiendo casi 20 años y se ideó para suplir la carencia de vitamina A en las zonas más pobres de África y Asia, ya que en estas zonas se cultiva mucho arroz, ingrediente que es la base de su alimentación, pero faltan cultivos de alimentos ricos en betacarotenos y vitamina A.

El arroz dorado está siendo controvertido y cuenta con la oposición de diferentes grupos ecologistas por diferentes motivos: por el impacto que pueda tener en el medio ambiente estos campos de cultivo y porque aseguran que no está probada su eficacia a la hora de realmente aportar toda la vitamina A necesaria (en una primera versión es cierto que el arroz dorado aportaba muy poca cantidad de betacarotenos, pero en la siguiente versión la cantidad se logró multiplicar hasta por 23) y critican la inversión que se está haciendo en esto en lugar de en otros avances para evitar que haya personas con carencia de nutrientes o dar a esas zonas desfavorecidas opciones para poder cultivar alimentos como las zanahorias, ricas en betacarotenos y vitamina A, es decir, defienden que lo que se debería es cuestionar y replantear las estructuras sociales y económicas que permiten y provocan que haya estos sistemas agroalimentarios desiguales e injustos, en vez de poner lo que para ellos son “parches” al problema.

Sin embargo, para sus defensores, el argumento más importante es que con este arroz se conseguiría suplir la carencia nutricional de cierta parte de la población, cosa que de otra manera, afirman, no sería posible. Los creadores de este alimento transgénico renunciaron a la patente para que el arroz dorado pudiera ser utilizado en misiones humanitarias.

Tanta ha sido la polémica que un centenar de premios Nobel escribieron en 2016 una carta abierta en la que hablaban de los beneficios de este tipo de arroz y recriminaban a Greenpeace, muy activo contra el arroz dorado y resto de transgénicos, su oposición al mismo.

Hay que recordar que el arroz dorado no está pensando para su consumo en países ricos, si no para acabar con una carencia nutricional en determinados países más desfavorecidos que provoca ceguera en miles de personas.

A finales de 2017, Australia y Nueva Zelanda dieron el paso de autorizar el consumo del arroz dorado, lo que puede suponer una puerta a la apertura para la aprobación de este alimento en otras zonas.  

Un arroz envuelto en polémica. ¿Seguirán más países los pasos de Australia y Nueva Zelanda? ¿Qué postura mantendrá Europa hacia el mismo? Todo apunta a que a este “invento” aún le queda un largo recorrido…

Etiquetas: Arroz, Nutrición

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