El Frappuccino Tie-Dye de Starbucks que todo el mundo quiere en su Instagram

¿Pensabas que después del frappuccino unicornio la cosa no podía ir a peor? Pues la creatividad con esta bebida ha ido más allá. ¡Vas a alucinar!

Foto: Starbucks.

Pues sí amigos, otro verano más llegan algunos creativos dispuestos a sorprendernos con bebidas de lo más variopintas que se atreven a llamar café o frappuccino, como ocurre en este caso. Teniendo en cuenta que a la mayor parte de la gente le preocupa entre poco y nada lo que llega a su taza cuando pide un café en un bar y uniéndolo con la fiebre por tomar bebidas cuquis de las que lo único que interesa es la foto de Instagram que se va a publicar (el sabor nos la trae al pairo), no debería resultarnos extraño que aparezcan este tipo de creaciones.

Una nueva edición limitada de frappuccino llegó ayer a los Starbucks de Estados Unidos y Canadá: el Tie-Dye. Para ponernos en antecedentes, Tie-Dye es un término que se usa frecuentemente en el mundo de la moda,  se trata de un proceso de teñido de las prendas que fue muy popular en los años 60 y  es todo un símbolo de la cultura hippie. Este verano se ha pasado de la ropa al café y, como no podía ser de otra forma, a Instagram.

Una bomba de 400 calorías y 58 gramos de azúcar. Eso sí, cuqui es un rato...

El frapuccino con más color del universo ya está en Starbucks y parece que, además de ser muy mono, tiene un sabor afrutado y tropical (según apuntan desde la casa). La crema de frappuccino tropical se tiñe de rojo, azul y amarillo, colores que se obtienen de la remolacha roja, la cúrcuma y la espirulina, y se cubre con crema batida de vainilla que se espolvorea con más colorín –el menos es más aquí no lo aplican en absoluto-.

Colorines y azúcar a partes iguales

Un arcoíris de nada más y nada menos que 400 calorías y unos nada despreciables 58 gramos de azúcar, que te aseguran un chute de energía que te pondrá más activo que Asterix cuando tomaba la poción mágica. Según comenta la diseñadora de bebidas de Starbucks, este frappuccino ha nacido para “celebrar el verano” y es ideal para “los buenos momentos” de esta época del año.

En The Washington Post han tenido la osadía de probarlo y describen el sabor como “plátano artificial con un toque de melocotón”.  También aseguran que esa bebida tan mona solo dura así unos minutos, porque una vez empiezas beber tu frappuccino los colores se van a la parte de abajo y adquiere un color “amarillo pálido con una capa de lodo gris rosado en la parte superior”. Con respecto al sabor, vuelven a la carga asegurando que “cubre la boca y la lengua con una película de azúcar con un retrogusto que perdura como la leche agria”. Vamos, que mucho no le ha gustado a Maura Judkis, la redactora que se ha atrevido con la cata.

Y los baristas, al igual que ocurrió con el Frappuccino Unicornio de hace algunos veranos, lo temen como una vara verde, porque es complicado de preparar, lleva más tiempo del que tienen para servir un café y saben que no va a quedar como en las fotos. En Estados Unidos ya están pidiendo comprensión a los clientes.

Parece que, al final, llegamos a la misma conclusión que con los anteriores: pesadilla para los baristas, objeto de deseo para los instagramers cazadores de tendencias foodies y poco interés para los amantes del buen café.

Y digo yo, ¿en algún momento le daremos más importancia a la calidad de lo que bebemos que a lo bonito que sea? Sinceramente, tengo muchas dudas al respecto.

Verónica Bravo Piqueras

Verónica Bravo

Soy periodista y una apasionada de la gastronomía, la cocina y la nutrición. Me confieso adicta al café y a la comida de verdad acompañada de un buen vino. Adoro viajar y las comidas familiares. Coach nutricional en proyecto y amante de la buena vida. Escribo, cocino, como y disfruto a partes iguales.

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