El plátano con la piel comestible ya existe

Después de las sandías cuadradas llega otra extravagancia en el mundo de la fruta: los plátanos con la piel comestible. ¿Para qué? Nos preguntamos.

El plátano con la piel comestible ya existe

La empresa japonesa D&T Farm han creado una fruta que, al menos, va a dar mucho que hablar en los próximos meses. Se trata de una nueva variedad de plátano, la “Mongee Banana”, que tiene la piel más delgada que la de los plátanos convencionales. También es mucho menos amarga, por lo que es comestible.

Sus creadores aseguran que aunque no es especialmente sabrosa, se puede comer sin ningún problema y, así, aprovechar los beneficios nutricionales de esta parte de la fruta que todos desechamos.

Esta empresa afirma que la piel del plátano es rica en vitamina B6, magnesio – dos compuestos relacionados con la síntesis de la serotonina (un neurotransmisor que nos ayuda a estar relajados y felices)- y triptófano, un aminoácido a partir del cual se sintetiza la ya citada serotonina.

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¿Cómo se ha modificado la piel del plátano?

No se ha usado ninguna técnica para modificar genéticamente las plantas. Los investigadores han recreado las condiciones de hace 20.000 años, el final de la Edad de Hielo, para que la cáscara de esta fruta cambie.

Para ello, primero han sometido a los bananeros a temperaturas de 60 grados bajo cero para, después, replantarlos en climas cálidos (con una temperatura media de unos 30 grados) durante el proceso de descongelación.

Este contraste térmico activa una función en el ADN de la planta que la adapta a climas frescos y que, además, acelera su crecimiento. El resultado son estos plátanos, que tienen una piel mucho más fina, menos amarga y comestible.

¿Dónde probar la “Mongee Banana”?

Pues no va a resultar muy fácil ya que la compañía solo produce diez cada semana, que se comercializan en una frutería local a un precio de 5 euros la pieza. Es decir, que solo podrás probarlo si viajas a Japón.

Todo apunta a que si tiene éxito, podría entrar en el grupo de los alimentos más caros del mundo.

Según comentan los que lo han probado, es mucho más dulce que un plátano común y, claro, tiene un alto contenido en azúcar (24,8 gramos, frente a los 18,3 que tiene un plátano corriente). Su olor es más fuerte y su sabor mucho más tropical.

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