El Secreto de la Felicidad

El 90% de los españoles considera que es feliz. Del 1 al 10, se pondrían un 8,5. Una nota media que le hace confirmar a Luis Rojas Marcos la gran capacidad que posee el ser humano para darle un matiz positivo a la vida. Según el psiquiatra sevillano en su libro Secretos de la felicidad (Espasa), esta aptitud se la tenemos que agradecer al cerebro, que nos hace pensar que somos más felices que los demás, y a la denominada 'comparación ventajosa'. Por ejemplo, tras el huracán Sandy, al ser preguntados por sus satisfacción con la vida,  los estadounidenses afectados daban una puntuación positiva tras ver que a su alrededor había familias que lo habían perdido todo.
Aunque no hay fórmulas para conseguir la felicidad, Rojas Marcos cree que "las personas tenemos, consciente o inconscientemente, una gran capacidad para darle a la vida un matiz positivo" en gran parte gracias a los 'protectores' de la felicidad que tenemos programados en nuestros genes. Uno de los mejores aliados con los que contamos es la capacidad de diversificar, para no poner toda nuestra felicidad en una misma parcela, aunque igual de relevantes son las relaciones personales, el pensamiento positivo y la memoria, que "es un órgano programado para olvidar lo malo", una acción que ayuda a recobrar la satisfacción con la vida, "a perdonarnos a nosotros mismos, a perdonar a los demás, a no culparnos".
En este sentido, Elaine Fox, Profesora de Psicología Cognitiva en la Universidad de Essex (Inglaterra) recomienda escribir un diario de la positividad en el que explicaremos todo lo bueno que nos ocurre. La memoria es muy sesgada y un pesimista recuerda más lo negativo que lo positivo, por eso, si escribe las cosas buenas, descubre que sus días son mucho más benévolos de lo que pensaba.
En Una mente feliz (Temas de Hoy), la neurocientífica hace un recorrido por la ciencia más avanzada para dilucidar por qué cada individuo está influido por el predominio de unos circuitos cerebrales optimistas o pesimistas. La buena noticia es que esos circuitos son los más plásticos del cerebro humano: podemos cambiar. Nuestra forma de ver el mundo y de interactuar con él modifica el modo en que este nos responde. “El optimismo es una mezcla de nuestros genes y de nuestro entorno", afirma.
Las raíces del pesimismo están en el sistema del miedo, y las raíces del optimismo, en el del placer. Debemos mantener pues un equilibrio entre ambos; se trata de llegar a un optimismo realista. Pensar: "Hay cosas que pueden salir mal, pero yo podré superarlas". Según Fox, “los optimistas son personas persistentes, son personas que tardan más en abandonar". Los estudios demuestran que ante un problema, los optimistas tardan el doble de tiempo en tirar la toalla que los pesimistas. Quizás por eso las personas optimistas logran más éxito en la vida y en los negocios. A las personas que sufren trastornos de ansiedad les atrae (inconscientemente) más la información negativa que la positiva. La gente optimista sintoniza más con la información optimista, tiende a mantener más vínculo con las cosas que inducen placer y evita lo negativo.
Así pues, aunque todas las personas tienen una predisposición genética, también cuentan con una serie de herramientas que permiten rediseñar el cerebro y usar esa capacidad para mejorar la felicidad y el bienestar. Podemos reentrenar nuestros cerebros para ser más positivos.
No debemos dejarnos llevar por el pesimismo generalizado ni por esa actitud tan española  de no querer mostrar nuestra felicidad, que lamenta Rojas Marcos: "No está bien visto hablar de la felicidad, quizás porque reconocer estar satisfecho con la vida te puede hacer pasar por una persona insensible con todo lo que te rodea".
Y tú, ¿estás dispuesta a ser feliz...?

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