Somos más sensibles, cordiales y aprensivas.

Que las mujeres somos de Venus y los hombres de Marte ya lo sabíamos pero hasta ahora se creía que las diferencias de personalidad entre los dos sexos eran relativamente pequeñas. La sorpresa ha sido que un estudio ha hallado una distancia de personalidad entre los sexos aun mayor.

El estudio se llama La distancia entre Marte y Venus y ha sido llevado a cabo por psicólogos italianos, con Marco del Giudice (de la Universidad de Turin) a la cabeza, y británicos, con Paul Irwing (de la Universidad de Manchester) al mando. Se utilizó un método que mide más exactamente los rasgos de la personalidad ya que se utilizó un test con 15 rasgos de personalidad (afabilidad, estabilidad emocional, dominancia, animación, atención a las normas, apertura al cambio, atrevimiento, sensibilidad, vigilancia, abstracción, privacidad, aprensión, autosuficiencia, perfeccionismo, tensión) y no cinco como era habitual hasta ahora. Los objetos del estudio fueron 10.200 estadounidenses, la mayoría de raza blanca y con un nivel de estudios superior a la media en su país. La conclusión fue que hombres y mujeres tienen dos naturalezas distintas.

La sensibilidad es el rasgo más diferenciador entre mujeres y hombres, pero no el único.
Los resultados indican que, de media, las mujeres son más sensibles que los hombres y también son más cordiales y más aprensivas o ansiosas. Por el contrario, los hombres puntúan más en rasgos como la estabilidad emocional, la dominancia, la atención a las normas y la vigilancia. Los investigadores explican que la sensibilidad diferencia a las personas que son sensibles, sentimentales, estéticas y tiernas de las que son utilitarias, objetivas, poco sentimentales y duras de carácter, lo que influye en el comportamiento general. Por eso seguramente, aun quitando del estudio la diferencia en sensibilidad, que es la más llamativa, se obtuvo una discrepancia significativa en otros rasgos de personalidad entre hombres y mujeres.
Los expertos recuerdan, además, que la mayoría de los rasgos de personalidad tienen efectos importantes en el comportamiento sexual y en el papel como padres (promiscuidad, estabilidad sentimental, divorcio, etc.). La promiscuidad se puede predecir por una puntuación alta en rasgos como la extraversión, la apertura a experiencias nuevas, el neuroticismo, y otros como el narcisismo y la psicopatía. Puntuaciones bajas en afabilidad y responsabilidad auguran, junto con una alta extraversión, una mayor inestabilidad emocional y una mayor probabilidad de divorcio. En cuanto a otros tipos de comportamiento, como la tendencia a conseguir un estatus y a correr más o menos riesgos, también resultan relacionados con ser hombre o mujer.

Otro estudio realizado esta vez por psicólogos españoles, afirma que la inteligencia acompaña también a la personalidad como factor crucial en el comportamiento. El cerebro masculino es, de media, un 10% mayor en volumen que el femenino y tiene, por tanto, más neuronas. La mayoría de los estudios indican que esta diferencia no se refleja en la inteligencia general, pero ahora los psicólogos españoles coordinados por Roberto Colom y Richard Haier, han confirmado esta hipótesis con un nuevo estudio sobre 100 adultos jóvenes, publicado en Intelligence. Su conclusión es que las diferencias significativas en el volumen cerebral en los voluntarios estudiados, no se relacionan con el factor general de inteligencia.

Es decir, la hipótesis de que el mayor volumen cerebral en los hombres es la causa de una ventaja cognitiva no se confirma. Lo que sí ha confirmado este estudio son las diferencias significativas en habilidades espaciales, como la rotación mental de figuras en tres dimensiones (que los hombres hacen mejor), y que se supone exigen el uso de una gran capacidad cerebral. Y las mujeres han dado mejores resultados en las pruebas de fluidez verbal. Se puede decir que el mayor tamaño del cerebro en el hombre no se refleja en un aumento de la inteligencia general aunque sí en una mejor capacidad específica, la del procesamiento espacial. Dependiendo de cual sea la tarea compleja a realizar, los hombres tienen más neuronas pero las mujeres las utilizan de forma más eficiente.

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