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En el Día de la Solidaridad, Nosotras Destacamos

Hoy, 20 de diciembre, es el Día Internacional de la Solidaridad Humana. Una fecha que se celebra todos los años con el fin de renovar el compromiso de acción colectiva para construir un mundo mejor y más seguro para todos.

La solidaridad, que se basa en la igualdad, la inclusión y la justicia social, conlleva una obligación mutua entre todos los miembros de la sociedad y de la comunidad mundial. Y ello, a su vez, debería impulsar el establecimiento de asociaciones y la cooperación entre todos los agentes de desarrollo: los gobiernos, las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, la sociedad civil y el sector privado.

En un día como hoy no podemos olvidar que según las estadísticas las mujeres somos más solidarias. Los expertos lo atribuyen a que la mujer ha ejercido tradicionalmente el papel de cuidadoras en la sociedad y eso las hace preocuparse más por los demás. De hecho ellas son clara mayoría entre los voluntarios de las principales entidades sociales. El 80% de las personas que han participado en proyectos de voluntariado son mujeres, no solo en España sino también en otros países. De hecho, el perfil que caracteriza al sector del asociacionismo y el voluntariado es el de una mujer de entre 20 y 40 años.

La mujer es capaz de renunciar a una parte de su tiempo para cederla a los demás, a la sociedad. En cambio, el hombre está educado como aportador de recursos y le cuesta más ceder su tiempo y su esfuerzo. Para las mujeres culturalmente los demás van antes que ellas, y por ello tienen más sensibilidad social.

Por ejemplo, cuando nos quedamos en paro, a los hombres lo primero que les viene a la cabeza no es ayudar sino salir ellos adelante como sea; en cambio, las mujeres sí se plantean dedicar el tiempo libre de más  a otros y se apuntan rápidamente a labores solidarias.  En este sentido, podemos decir que los bancos de tiempo están entre las entidades que cuentan con más mujeres: son el 70% de los participantes. Las mujeres están más presentes en asociaciones relacionadas con el ámbito privado, que trabajan para el cuidado y el servicio a los demás. Mientras la relación de los hombres con el asociacionismo, en cambio, se basa en la implicación en las entidades de la esfera pública, como sindicatos, partidos políticos y organizaciones empresariales o estudiantiles. Quizás porque los hombres buscan prestigio social y en cambio la mayoría de las mujeres no.

Lo cierto es que este plus solidario de las mujeres es fundamental para sostener a las entidades que ayudan a esta sociedad a resistir en estos momentos de crisis. Según destacan las Naciones Unidas, la solidaridad es un pilar central de la cooperación internacional. La globalización y la creciente interdependencia suponen un cambio en nuestra forma de cooperar. En un mundo globalizado se pueden presentar oportunidades para lograr un desarrollo económico y social más amplio y más rápido, pero es necesario que los beneficios de la globalización sean equitativos y estén guiados por el principio de solidaridad.

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