Entrevista a Macarena Gómez

Es Lola Trujillo en la serie La que se avecina y en Musarañas, su último estreno (que le ha valido una nominación al Goya), encarna a una mujer agorafóbica que esconde algún oscuro secreto. La actriz espera su primer hijo con su marido, el empresario Aldo Comas.

 

Tienes cara de niña buena, pero en Musarañas haces correr la sangre...

Macarena Gómez: Es verdad, todos me dicen que engaño, pero en realidad tengo genio. Montse, mi personaje en Musarañas, es una mujer amargada por el entorno familiar en el que ha vivido; es víctima de sus traumas infantiles y se convierte en verdugo.

 

Eres la menor de tres hermanos. Imagino que nada que ver con tu papel en Musarañas...

Mi infancia en Córdoba fue maravillosa. Era la niña más feliz del mundo. Iba a ballet y jugaba con mis dos hermanos mayores.

 

Tus padres son médicos. ¿No te planteaste seguir su profesión?  

A los 13 o 14 años ya tenía claro que quería estudiar Arte Dramático pero, si no hubiera sido actriz, seguramente habría sido médico, me gusta. Mi padre es hematólogo y mi madre cirujana estética; me da consejos y me dice las cremas que tengo que ponerme.

 

¿Estás a favor de la cirugía estética?

Totalmente. No descarto hacerme algo cuando sea mayor. Y lo diré con orgullo, no me esconderé. De momento no me hace falta, pero cuando voy a Córdoba me hacen el tratamiento del plasma rico en factor de crecimiento plaquetario; es estupendo para la piel.

 

Te quejas de que tu imagen no te permite interpretar papeles de chica explosiva, pero has hecho de cabaretera en Holmes & Watson. Madrid Days; de prostituta yonqui en Padre coraje y de asesina en Sexykiller.

En esa película tenía la mente de Hannibal Lecter y el armario de Paris Hilton [ríe]. En realidad, me hubiera encantado ser Scarlett O´Hara en Lo que el viento se llevó; la veía todas las Navidades. Pero el personaje por el que quise ser actriz fue el de Daniel Day-Lewis en El último mohicano.

 

Has trabajado mucho con directoras. ¿Las mujeres somos más competitivas?

He trabajado con Dolores Payás en Mejor que nunca, con Chus Gutiérrez en El Calentito y con Antonia San Juan en Del lado del verano; a Antonia la conocí en La que se avecina y compartimos camerino. Es verdad que las mujeres somos más competitivas, tenemos mala leche, pero me lo pasé muy bien con ellas y repetiría.

¿Vivirías en Mirador de Montepinar, la urbanización de La que se avecina?

 

Viviría una temporada cortita, porque seguro que es divertido...

 

Tu marido y tú sois aventureros: él es instructor de vuelo y tú practicas submarinismo, esgrima, defensa personal... ¿Os divertís juntos?

Muchísimo. Mi madre me dice que me ve feliz con Aldo. No hay guerra de egos entre nosotros; no me planteo nuestra relación como una competición.

 

¿Te ves montando una familia?

Me encantaría. Me gustan los niños, quiero tener hijos y llegar a ser abuelita y enseñar a mis nietos lo que he hecho como actriz.

 

Pareces muy reservada...

Lo he sido toda la vida; mis amigas me lo recuerdan. Me da pánico que la gente sepa demasiado de mí. Utilizo las redes sociales porque son importantes para mi trabajo, pero nunca explico cosas personales.

 

¿Tienes nuevos proyectos en cartera?

He acabado el rodaje de la octava temporada de La que se avecina y la película Los héroes del mal, de Zoe Berriatúa. Ya había trabajado con Zoe. Somos amigos. Tengo mucho que agradecerle: hice un corto con él que le gustó a Álex de la Iglesia y por eso me llamó para trabajar en Las brujas de Zugarramurdi y luego en Musarañas, de la que es productor.

 

La imagen es importante en tu trabajo. ¿Te interesa la moda?

Como a cualquier mujer. Soy una loca de los zapatos, sobre todo de los de caballero, sin tacón y con cordones. También uso blusas y blazers de todos los colores. Este año han vuelto los pantalones acampanados, pero no me gustan, y tampoco soporto los calcetines blancos.

 

En el corto Contracuerpo, tratas el tema de la anorexia de forma valiente. ¿Eres de las que disfrutan con la comida?

Soy mala comedora, porque hay un montón de alimentos que no me gustan. De cría, mi madre me ponía coliflor en la mesa y montaba un espectáculo; con tres años, me escapé de casa para no comérmela. Por eso no me gusta cocinar; en cambio, me relajo limpiando.

 

¿Qué o quién te emociona?

Mi objetivo en la vida es ser feliz. Mi leitmotiv es el amor hacia la familia, los amigos y el trabajo; es la fuerza que me acompaña a diario. Si estás a gusto con tu trabajo, también lo estás con la gente que te rodea y amas más a tu pareja.

 

¿El mejor consejo que te han dado?

Querer es poder. Ahora me va bien en mi profesión, pero es gracias a que soy ambiciosa y he trabajado mucho. Sin esfuerzo no se consigue nada.

 

Por Maribel Escalona

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