Entrevista a Peter Vives

El actor interpreta a un piloto que enamora a la costurera más popular del momento, Ana (Paula Echevarría), en Velvet (Antena 3). Este atractivo actor, amable y encantador como su personaje, pero mucho más tímido, no se siente identificado con su imagen de galán. De madre neozelandesa y padre catalán, le conocimos en Águila Roja, pero nos sedujo interpretando a Marcus Logan, un periodista inglés, en El tiempo entre costuras. Empezó Física y le queda un año para terminar Psicología; tal vez por eso clava su mirada cristalina como interrogando a su interlocutora, entre respuesta y respuesta.

 

En 'Velvet' enamoras a una costurera. ¿Sirves para un roto y para un descosido?

PETER VIVES: No lo sé [ríe]. Me gustaría servir para todo, porque hay muchas cosas que quiero hacer en la vida. ¡Por eso me gusta copiar historias!

 

¿Conocías a Paula antes de esta serie?

No, y me parece muy maja. Creía que sería distante, por lo popular que es y la de paparazzi que la siguen, pero es muy cercana, muy normal, una chica encantadora que te facilita el trabajo. Aparte de David Bustamante, creo que soy el único hombre que saca a Paula a cenar, aunque sea en la ficción, ¡y además cobro por ello! [ríe].

 

¿Te molesta que te califiquen como el nuevo galán de la televisión?

En realidad, no me preocupa que me encasillen. Prefiero ser galán que el feo o el malo. De hecho, hago un galán diferente en cada una de las tres series por las que me he hecho conocido.

 

¿Te sientes identificado con esa imagen?

Soy la antítesis. Curioso, caótico y, sobre todo, indeciso. Soy positivo, pero me cuesta expresarme. Me exijo demasiado y eso no me permite ser feliz en ocasiones. Debería aprender a saber disfrutar de lo que la vida me depara.

 

¿También eres contradictorio?

Sí, porque dejo todo para el último momento. Siempre digo: no me hagáis caso, porque la semana que viene puedo opinar lo contrario de lo que estoy defendiendo en este momento.

 

¿Y soñador?

Sí, pero no creo en los ‘finales Disney’. La vida no termina con un beso y una pareja. Creo en la independencia individual y que el hombre no necesita por naturaleza compartir su vida con otra persona.

 

¿Tu imagen de chico bueno se corresponde con tu personalidad?

No siempre. Soy demasiado directo.

 

Te han liado con Blanca Suárez. ¿Te han salido muchas novias desde que eres famoso?

¡Qué va! Ya he dicho mil veces que no estoy con Blanca Suárez; solo fui un invitado en su fiesta de cumpleaños. Como en la ficción estoy con Paula Echevarría, que es la ex de Miguel Ángel Silvestre en la serie, y éste era el novio de Blanca, da morbo y los medios especulan con ello. Pero sigo estando soltero y sin compromiso. El fenómeno fan tampoco he empezado a notarlo, pero espero seguir tranquilo y poder ir a comprar el pan.

 

¿Qué tiene que tener una mujer para enamorarte en la vida real?

Tiene que fascinarme. Que tenga alguna capacidad, algún talento o habilidad que yo no tenga, que haya vivido experiencias que yo no haya tenido, que sea alguien a quien admirar y de quien pueda aprender.

 

En Velvet se ve el fin de la alta costura y la irrupción del prêt-à-porter. ¿Te interesa la moda?

Prefiero gastar dinero en comida que en ropa; si llevo ropa cara, son regalos. Procuro buscar ropa desgastada, cómoda y que me haga pasar inadvertido. Me da más seguridad.

 

¿De pequeño pensabas ya en ser actor?

No, era y soy bastante tímido. No era el niño que buscaba llamar la atención. Lo que sí sentía era mucha fascinación cuando iba al cine o al teatro. En el bachillerato me dijeron que podía dedicarme a lo que quisiera, pero no sabía qué quería. Estaba apuntado a una agencia de publicidad y me eligieron en un casting para una TV movie, pero para mí era algo secundario. En mi vida jamás planifiqué que quería ser actor, salió la oportunidad y me lo paso bien.

 

¿Qué otra cosa te hubiera gustado ser?

Podría ser feliz siendo profesor, aunque en este país no está nada considerado. De todas formas, siempre pensé que seguir en la Universidad era interesante, más allá de la actuación.

 

¿Qué tal la experiencia de hacer en catalán la obra teatral El zoo de cristal, de Tennessee Williams?

Con Pou [Josep María Pou, director de la obra] he aprendido mucho. Una de las cosas más bonitas del teatro es todo lo que das desde allí arriba; la tele es muy fría. Estoy acostumbrado a grabar escenas de dos minutos, cortar y volver a repetir. En cambio, estar concentrado en el teatro durante más de una hora es muy complicado. Todo es más real y muy gratificante.

 

¿Te gustaría dar el salto a Hollywood?

Me encantaría, igual que trabajar en el norte de Europa, porque la cultura se cuida más que aquí, pero por mi físico no puedo hacer de latino y tengo una gran competencia entre actores ingleses y americanos. Primero tengo que consolidarme aquí.

 

Por Maribel Escalona

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