Entrevista: Olivia Molina

 Tenemos la sensación de conocerla casi desde que nació, no en vano la hemos visto crecer junto a su famosa madre, Ángela. Pero es una sensación falsa, porque ésta, como las buenas leonas, también ha luchado para que sus hijos tengan una infancia normal y, sobre todo, libre.

 

Con su propio lugar ya en el mundo de la interpretación, ganado con más de 15 años de trabajo, Olivia sorprende al interlocutor porque es misteriosa y cercana a la vez. Y por su personalidad, que se refleja en cosas como que le diga al fotógrafo que no quiere disimular su tripa, que le encanta estar embarazada.

 

A punto de ser mamá por segunda vez, Olivia ha presentado la campaña solidaria de Kellogg’s ‘Todos a desayunar’ una iniciativa que espera alcanzar la cantidad de 3,5 millones de raciones, que donará a los Bancos de Alimentos de toda España.

 

MIA: No has dudado en poner tu granito de arena para que ningún niño ni familia se queden sin desayunar.
OLIVIA MOLINA: Me preocupan mucho los niños. Es nuestra responsabilidad que tengan bienestar y la situación actual no es culpa de ellos. Entonces, que algunos vayan al colegio sin desayunar porque sus papás no tienen recursos me parece, primero como mamá, y después como individuo, como ser humano, durísimo e injusto. Por eso, en cuanto me hablaron de esta iniciativa de Kellogg’s me pareció urgente apoyarla, sí.

 

Me han dicho que además te has ofrecido para ir alguna vez tú misma como voluntaria a dar los desayunos.
Yo estudié también educación infantil, siempre me han gustado mucho los niños; de hecho tengo un proyecto personal que está naciendo ahora relacionado con la crianza, con los niños. Creo que todo lo que se pueda hacer por ellos es poco.

 

¿Cuánto te ha cambiado la maternidad?
Uff, cada vez que pienso en mi madre, por ejemplo, me emociono. Me sobrecoge ver cómo ha sido madre ella conmigo. A veces no lo he apreciado tanto o no he sabido verlo, pero ahora de repente ves los sacrificios y las renuncias que hay que hacer, y a la vez los momentos mágicos que se dan, y piensas que eso ha pasado contigo, y me derrito.

 

Y tu madre, como abuela, ¿cómo es?
Maravillosa. Es una abuela muy trabajadora [Ríe}. Muy cariñosa. Vera, mi hija, la adora.

 

Has estado unos meses viviendo en Miami, ¿cómo ha sido la experiencia?
Mi pareja, (el también actor Sergio Mur), tenía trabajo y nos fuimos todos. Hay bastantes más ofertas para los actores, más movimiento, y hay bastantes españoles allí. A Sergio le han tratado muy bien y a nosotros nos ha gustado mucho como familia estar ahí.

 

El primer embarazo te sorprendió cuando te acababan de fichar para Gran Reserva y lo tuviste que dejar. ¿Fue duro?
Me gusta pensar que fluyo con las cosas que son inevitables y no me gusta pelearme con la vida. Había que hacerlo así, era una cuestión de salud.

 

Es curioso, yo siempre pensé que eras un ser muy libre, que no eras muy enamoradiza…
Si es que era así [ríe], hasta que de repente todo cambió. Un día descubres que quieres hacer un equipo de vida y te sale, ¿no? Lo que me ha pasado es que no lo he forzado, lo he encontrado, que es distinto. Y a Sergio y a mí nos es fácil estar juntos, nos sale naturalmente. Hay algo ahí muy fuerte. Y luego estamos creciendo como familia, que es un motor muy intenso, muy íntimo. Y de dos. De un equipo de dos.

 

Vas a tener tu segundo hijo pero aún tienes una hermana muy pequeña, ¿no?
Sí, tengo hermanos de todas las décadas: 10, 20 y 30.

 

Y tú eres la mayor de todos.
Soy la mayor, pero seguido va Mateo, que sólo es 13 meses menor que yo. Y luego están Samy, Antonio, María, que tiene 11 años. Y además mi padre tiene a Zoe, con lo cual hay mucha savia, mucho intercambio entre hermanos, que para mí son mis incondicionales. Los sigo, los busco, sé dónde están y cómo están. Me gusta cuidarlos...

 

 

Hace poco nominaron a los premios europeos de cine a Carmina y amén, la película de Paco León, con quien tú rodaste Dieta mediterránea. ¿Es tan divertido trabajar con él como parece?
No me extraña el éxito de esa película. Paco es un crack: trabajador, generoso, me cuidó mucho en aquel rodaje. Yo estaba en un momento en que necesitaba sentirme cuidada –rodábamos en Barcelona, lejos de mi casa- y él, como estaba en la suya, me traía al rodaje gazpachos de su madre y cosas así. Qué gusto.

 

¿Te cuidas mucho físicamente?
Me encanta comer, me gusta cocinar rico para los míos y nos gusta comprar cosas ecológicas, de la temporada, de la zona. No somos esclavos de eso, pero nos entretiene y sentimos que nos hace bien. Soy disfrutona de la comida.

 

¿Pero haces algo para estar en forma?
Sí, me encanta hacer ejercicio, tengo esa suerte. Sin obsesionarme, un poco por rachas, pero hago bastante.  

 

Tu madre se declaró hace tiempo orgullosa de sus canas y de sus arrugas. ¿Qué opinas tú de la cirugía estética?
Bueno, lo de mi madre me parece vanguardista. Que en una época en la que tanto se alaba la juventud, a ella le guste estar como está. ¡Y encima le queda bien! Pero, por otro lado me parece muy bien que la gente haga lo que le dé la gana para verse mejor. Está en su perfecto derecho.

 

¿Qué tiene Ibiza que te enamora tanto?
Nací allí y siempre he veraneado en la casa que mi familia tiene en la isla. Es una isla muy especial, que te atrapa o te rechaza, como todos los lugares, con una energía muy potente.

 

¿Cuánto hay de francés en tu personalidad?
Mi padre es francés, yo estudié en el Liceo francés y soy bilingüe, como mis hermanos. Es una parte de mi identidad. Los franceses son muy cartesianos y una parte de mí también es así.

 

¿Has pensado ya cómo será el parto?
Me encantaría que fuera natural, como la primera vez, pero sólo lo haré si no hay riesgo de ningún tipo. Es una comunión bonita: hijo, madre, padre.

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