Entrevistamos a... Marta Hazas

Esta rubia de Santander, orgullosa de sus raíces, se declara del norte pero muy flamenca. Se define como una mujer de impulsos, aunque a la hora de la verdad prima su vena práctica y terrenal de buena Capricornio. Pero, sobre todo, es una mujer optimista, vital. Aunque estudió Periodismo, desde niña quiso ser actriz, e igual nos seduce con su papel de Clara, una secretaria ambiciosa que se lía con su jefe en Velvet, a la que vemos cada semana deshaciendo mitos en El Hormiguero.

 

En el programa de Pablo Motos pareces muy deportista. ¿Eres así en tu vida diaria?

MARTA HAZAS: Vivo de las rentas. Siempre he hecho mucho deporte, pero en los últimos tiempos, con el ritmo de la televisión, apenas puedo: juego algo al pádel con amigos y voy a intentar volver a Pilates. Eso sí, ante una competición me emociono.

 

Cada año te planteas tres propósitos. ¿Cuáles son los de 2015?

El año pasado ha sido tan bueno que solo pido: “Virgencita, que me quede como estoy”. ¡No puedo pedir más! Sólo quiero retomar el inglés y ponerme las pilas. Más que plantearme trabajar en proyectos internacionales, me gustaría estar preparada si realmente saliese algo.

 

¿Eres cabezota como buena Capricornio?

Sí. El pasado 31 de diciembre me cayeron los 37, pero sigo siendo una mujer de prontos. A veces, por mi carácter, pagan justos por pecadores, sobre todo la gente que tengo al lado. Confío en mí misma porque mis padres así me lo han enseñado, pero también me entran miedos e inseguridades. Ahora bien, si quiero algo, lucho por conseguirlo.

 

Eres hija única y muy apegada a tu abuela Larín, con la que veías las películas de los 50. Ahora debes disfrutar en Velvet...

Me encanta la moda de los 50. Cada vestido que llevo en Velvet es una joya; algunos son antiguos de verdad. Si paro un par de días, ya tengo mono de volver a grabar, porque es una serie hecha a mi medida; mi trabajo me apasiona.

 

¿Cómo defines a Clara, tu personaje?

Es una chica ambiciosa, en el buen sentido de la palabra, porque es atrevida y resuelta; no se conforma con ser un florero en la época que le ha tocado vivir. Sabe lo que quiere y cómo conseguirlo. Es egocéntrica, pero tiene su corazoncito.

 

¿Usas tus armas de mujer como ella?

No, ahora las mujeres ya no tenemos que recurrir a esas estrategias para alcanzar nuestras metas.

 

Ya estás grabando la tercera temporada de Velvet...

Sí, entre la serie y El Hormiguero estoy a tope. Tengo previsto además un cortometraje para este año.

 

Creo que tienes también un nuevo proyecto de teatro...

Es algo de lo cual todavía no puedo hablar. Cuando no hago teatro, participo con los de Jamming, que hacen improvisación en la Gran Vía. Soy consciente de que esta profesión es una carrera de fondo y que es importante ser antes que actuar. Esto lo aprendí de mi profesora de Arte Dramático, Cristina Rota.

 

Tu última película ha sido Pancho, el perro millonario. ¿Te falta un papel principal en el celuloide?

Es verdad. Todavía no he tenido un personaje importante en una producción de valía, pero tampoco lo busco a toda costa. La televisión me encanta y se está haciendo de gran calidad; nada que envidiar al cine.  

 

De pequeña fuiste a clases de ballet, danza clásica y flamenco. ¿Eres de las que te lanzas por bulerías en las bodas?

En las bodas lo bailo todo. Todo el mundo se queja de tener que ir a un enlace y yo en cambio disfruto como una loca. Soy del norte y toda mi familia es del norte, pero me siento muy flamenca.

 

¿Qué música escuchas normalmente?

Me gustan cantautores como Sabina o Zenet, grupos como Fito y los Fitipaldis, Los Rodríguez... También Adele, pero no soy discotequera ni soporto las multitudes. Prefiero la música en mi iPhone, para los viajes y para escuchar en el camerino mientras preparo los personajes.

 

Eres la chica sexy de Velvet. ¿Eres coqueta?

Antes lo era más, pero hace tiempo que voy casi con la cara lavada, con máscara de pestañas y colorete. No soy esclava de la moda; me gusta ir de tiendas con mi madre cuando voy a Santander y con mis amigas en Madrid. Me gusta curiosear las revistas, pero tampoco disfrazarme. Si tengo alguna prenda con la que me siento guapa, me da igual si se lleva o no.

 

¿Qué es lo que nunca te pondrías y lo qué no falta en tu armario?

No me pondría unos zapatos que me hicieran daño, porque te cambia el humor. Y en mi armario nunca faltan una chupa de cuero, un buen vaquero y un bolso de esos que, aunque vayas hecha un cuadro, te levantan el look. Como tengo cara de lady y llevo media melena por mi papel en Velvet, si me pongo un vestidito y le añado una perfecto, le quito el aire ñoño.

 

Tu pareja es el también actor Javier Veiga. Os conocisteis en la película Muertos de amor. ¿Hay guerra de egos?

Las guerras de egos no se dan por trabajo sino por inseguridades, independientemente de la profesión que tenga tu pareja. En nuestro caso, que seamos actores juega a nuestro favor. Intercambiamos formas de actuar y eso nos enriquece, pero como vivimos de lleno nuestra profesión es posible que seamos pesados para los de fuera [Ríe].

 

Has declarado que lo que más te gusta de él es que te hace reír.

Es muy importante. Me gusta la gente positiva, que intenta dar la vuelta a los días tristes. Yo, en casa, soy la que cuenta los chistes malos.

 

¿Tener alguien en quien cobijarte es importante en una profesión tan inestable como la tuya?

En un rodaje, Ángela Molina me dijo: “Nadie avanza solo en la vida. Es imposible”. Es verdad, es importante tener amigos en la profesión y en la vida. Yo soy de mantener a los de siempre, los de Santander, pero también he ido haciendo nuevos amigos en cada proyecto.

 

Por Maribel Escalona

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