Esther Doña, la nueva ilusión de Carlos Falcó

Se trata de las primeras imágenes públicas del marqués de Griñón y la joven malagueña que aprovechan para disfrutar de escapadas románticas.

Carlos Falcó ha cumplido los 79 años en uno de los mejores momentos de su vida, tal y como evidencia su sonrisa en las primeras imágenes públicas junto a su novia, Esther Doña. Florencia y Colonia se cuentan entre los destinos románticos donde Falcó y la ex modelo han volado para disfrutar de su amor, aunque la felicidad es tal que ya no esconden la relación. El marqués de Griñón se ha sumado así al club de hombres maduros que se han visto revitalizados por la ilusión de un nuevo y joven amor.

Apenas han hecho falta seis meses para que Esther se haya hecho un hueco en la vida y el círculo de amistades del marqués, por lo que Carlos ya pasea orgulloso y feliz junto a la joven empresaria. La diferencia de edad, de unos 40 años, no ha sido obstáculo para que Esther se haya integrado en la vida familiar y, según ellos mismos afirman, los hijos de Falcó están encantados con esta relación.

Ambos comparten la pasión por la enología y fue en uno de estos eventos donde se conocieron y fueron madurando su atracción. A pesar de pertenecer a generaciones diferentes y de tener trayectorias profesionales y vitales muy dispares, Esther Doña afirma que no notan la diferencia de edad ya que Carlos Falcó es el amor de su vida.

¿Pero quién es la joven que ha devuelto la alegría al marqués de Griñón? Esther Doña tuvo una carrera como modelo, llegando incluso a desfilar en Cibeles y Gaudí, aunque tuvo más éxito como modelo publicitaria. También cuenta con experiencia empresarial con negocios de estética y del sector inmobiliario, aunque fue a través de los buenos vinos como conquistó el corazón de Falcó.

 

Aunque su relación es muy reciente parece que madura a buen ritmo, tanto es así, que Esther podría haberse instalado ya en la finca ‘El Rincón’, la residencia del marqués en Aldea del Fresno. Solo el tiempo dirá si este amor mejora con el tiempo, como el buen vino.

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