Gracias a las Abuelas Vivimos Más.

Según una famosa teoría llamada la 'hipótesis de la abuela', los humanos hemos alcanzado una mayor esperanza de vida gracias a que las abuelas han ayudado en la alimentación de los nietos.

El estudio ha sido publicado en Proceedings of the Royal Society B y según su autora principal, Kristen Hawkes (de la Universidad de Utah, EEUU) que lleva desde 1977 estudiando esta teoría, las simulaciones por ordenador han proporcionado el soporte matemático que le faltaba a la 'hipótesis de la abuela'.

Los datos indican que la ayuda de las abuelas pudieron alargar la esperanza de vida en primates, en menos de 60.000 años. Las chimpancés hembras rara vez viven hasta los 40 años, mientras que las mujeres suelen vivir varias décadas más allá de sus años fértiles. Los resultados mostraron que los cuidados de las abuelas a sus nietos pueden aumentar en 49 años la esperanza de vida de los primates, en un 'corto' período de tiempo evolutivo.

Según la ‘hipótesis de la abuela’, cuando las abuelas ayudan a alimentar a sus nietos, después del destete, sus hijas pueden engendrar más hijos en intervalos más cortos. Al permitir a sus hijas tener más hijos, unas pocas hembras ancestrales, que vivieron el tiempo suficiente para llegar a ser abuelas, pasaron sus genes de la longevidad a sus descendientes.

A medida que los ancestros humanos evolucionaron en África, durante los últimos dos millones de años, el entorno cambió, haciéndose más seco, y disminuyeron los bosques. Este hecho provocó que algunas mujeres, cuya edad reproductiva estaba terminando, participaran activamente en la alimentación de los hijos, desenterrando tubérculos y abriendo frutos secos de cáscara. Estos primates que comenzaron a explotar recursos que las crías pequeñas no podían manejar para poder seguir alimentándolas ellos después de que fueran destetados, evolucionaron, gracias a la ayuda de las abuelas, hasta convertirse en nosotros, es decir, en seres humanos.
Sin embargo, los que se quedaron cerca de las fuentes de alimentos para que las crías destetadas pudiesen alimentarse solas, son los que hoy conocemos como grandes simios.
Después de esta teoría no nos queda más que decir una cosa: ¡gracias abuela!

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