Hallado en la Antártida un bizcocho de más de 100 años casi en perfecto estado

Un grupo de investigadores ha encontrado en la Antártida un bizcocho de más de 100 años prácticamente intacto y de aspecto “casi comestible”.

La naturaleza no deja de sorprendernos y en este caso tenemos que irnos hasta la Antártida para hablar del curioso hallazgo que el pasado mes de agosto dio a conocer un grupo de científicos neozelandeses: un bizcocho de hace 106 años que se ha conservado casi en perfecto estado.

El grupo de científicos que ha dado con este curioso hallazgo lleva aproximadamente un año trabajando en la restauración de antiguas cabañas utilizadas por los exploradores como refugio en Cabo Adare (la zona de la Antártida que está más cerca de Nueva Zelanda). En la cabaña más antigua de la Antártida (construida en 1899) encontraron una lata de estaño que, tras ser sometida a varios procesos para poder tratarla y abrirla, albergaba un bizcocho de frutas, envuelto en papel, casi en perfecto estado, cuyo olor y aspecto hacía que pareciese casi comestible, según informaron fuentes del Antartic Heritage Trust, fundación encargada de llevar a cabo las restauraciones. El bizcocho fue fabricado por la empresa británica «Huntley & Palmers» (compañía que surgió en 1822 y fue conocida como unos de los mejores fabricantes de galletas. Actualmente sigue operativa fabricando diferentes tipos de dulces y postres) y los investigadores creen que este postre fue llevado a la Antártida por la expedición de Robert Falcon Scott en 1910. La expedición Terranova, liderada por Robert Falcon Scott trataba de ser la primera en alcanzar el Polo Sur, pero se les adelantó la expedición liderada por el noruego Roald Amundsen. Scott y sus hombres murieron durante el viaje de vuelta a la base.

caja con el bizcocho encontrado en la Antártida
Caja metálica en la que se ha conservado el bizcocho/Fuente Facebook ANTARTIC HERITAGE TRUST

El bizcocho se ha conservado en óptimas condiciones gracias al frío extremo del Polo Sur y también a la lata de estaño que conservó el postre intacto, ya que a pesar de que el papel en el que estaba envuelto estaba rasgado, el bizcocho en sí estaba bien conservado. Los científicos han examinado y analizado varias latas encontradas, pero la mayor sorpresa se la llevaron cuando dieron con esta y decidieron abrirla. Un dulce descubrimiento, en todos los sentidos.

¿Y por qué llevaron un bizcocho de fruta? No fue un simple capricho: el bizcocho de fruta es perfecto para combatir las bajas temperaturas de la Antártida gracias a sus grasas y a su azúcar, aportando a los exploradores un chute extra de energía. De hecho, este tipo de bizcocho sigue siendo un alimento bastante frecuente entre los víveres que llevan los exploradores a las expediciones.

¿Y qué han hecho con el bizcocho? Que nadie se asuste, no se lo han comido, y no porque no se encuentre en las condiciones para poder hacerlo, que parece que sí, sino porque esta reliquia forma parte de la muestra de objetos que los restauradores de esta expedición han recopilando y que serán devueltos a las estanterías del refugio del que salieron para que puedan ser visitados por el público que acuda a la Antártida.

Producción: Vídeo Pablo C.B.

 

Cristina

Cristina Cantudo

Soy periodista y mi pasión es comunicar, conectar con la gente y convertir en palabras las ideas. Intentaré compartir con vosotros todo lo que me resulte curioso, interesante y emocionante sobre el mundo de la gastronomía y la nutrición. Bon Appétit!

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