Ingrid Bergman, la etérea musa nórdica

Fue la cuarta estrella más importante en la historia del cine, según el American Film Institute y se hizo famosa por su papel en Casablanca (1942).

Fue la cuarta estrella más importante en la historia del cine, según el American Film Institute y se hizo famosa por su papel en Casablanca (1942) y su escandaloso matrimonio con Roberto Rossellini.

 

Para muchos hombres, Ingrid Bergman es una de las mujeres más hermosas de la historia del cine. Quizá esa preferencia se deba a su aire un tanto desvalido, como si necesitara constantemente protección, una mano firme sosteniéndola. Sin embargo, Bergman logró dirigir con éxito su propia vida y hacer realmente lo que quería: convertirse en una actriz importante e, incluso, más allá de su sueño, en una de las grandes estrellas del Hollywood de los años dorados.

 

Nacida en Estocolmo en 1915, Bergman se quedó huérfana muy pequeña, y fue criada por sus tíos. Ansiosa de triunfar en los escenarios y superar así su terrible timidez, ingresó en la Real Escuela de Arte Dramático de Suecia y pronto comenzó a trabajar en el cine de su país.

 

Su extraordinaria belleza hizo que los productores estadounidenses se fijasen en ella: a los veinticinco años, en 1939, se convertía en una de las divas del star system. Rodeada de todos aquellos asesores que hacían de ellas auténticos personajes de leyenda, construyendo no sólo su imagen sino incluso sus vidas privadas, la actriz sueca supo mantener sin embargo su propia libertad. Y pagó por ello un precio altísimo.

Con tan sólo veintidós años, se había casado con un dentista que se trasladó con ella a Hollywood en compañía de su hija común. Pero en 1949, Bergman se sintió deslumbrada por Roberto Rossellini, un director italiano que hacía un cine que nada tenía que ver con el de los grandes estudios. Ansiosa de trabajar a su lado, le escribió solicitándole un papel. Rossellini aceptó contar con ella y enseguida se convirtió en su amante. La ruptura con su marido significó un gran escándalo en una sociedad puritana, que exigía ejemplaridad a sus ídolos. Insultada y rechazada por el público estadounidense, Bergman llegó a ser declarada persona non grata en su país de adopción, y permaneció varios años en Italia junto a Rossellini, con el que se casó y con quien tuvo tres hijos, entre ellos la también actriz Isabella Rossellini.

 

Aquel matrimonio duró menos de una década, y fue seguido por un tercero con un productor teatral sueco. Entretanto, Bergman recuperó su carrera en Estados Unidos y volvió además a sus orígenes como actriz de teatro, triunfando en numerosas obras. Murió a los sesenta y siete años, en 1982, víctima de un cáncer, con la satisfacción de haber trabajado hasta el final, de haber obtenido tres Oscar y de haber vivido una vida plena.

 

Puedes saber más sobre ella en nuestro artículo: "10 cosas que deberías saber sobre Ingrid Bergman". 

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