Isabel Preysler, la reina de la ‘socialité’

Isabel Preysler es una de las mujeres más elegantes de España. Repasamos todos los detalles sobre su vida...

Isabel Preysler, la reina de la ‘socialité’

Isabel Preysler es una de las mujeres más elegantes de España. No sólo es conocida por los hombres que han pasado por su vida, también por ella misma y todos sus hijos. El romance que mantiene desde hace más de seis meses con el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa sigue dando de qué hablar.

 

"¡No lo sabes tú bien!", se dijo a sí misma cuando, hace unos años, un fotógrafo le comentó que sin duda era una mujer fuerte a pesar de su frágil apariencia. Ese "no lo sabes tú bien", casi imposible de reprimir por su imperturbable sonrisa, como un pura sangre desbocado que se frena ante una valla, es lo que menos se imagina de esta serenísima mujer.

 

Mide sus palabras tanto como sus puestas en escena. Sabe que es titular haga lo que haga, y se frena, y se calla, y lo evita. De ahí, dice, su insulsez: “Soy muy sosa respondiendo. Me he pasado casi cuarenta años yendo de puntillas para no dar titulares porque les tengo pánico... ¿No crees que ya he llamado demasiado la atención? Tengo la mala suerte de que cualquier cosa mía se magnifica y, encima, me juzgan”. ¿Al final va a ser ese su gran misterio?

 

María Isabel Preysler Arrastia nació en Manila (Filipinas) en 1951. Su padre, Carlos Preysler Pérez de Tagle, de familia noble española pero con apellido austriaco, era gerente de Philippine Airlines y delegado del Banco Español de Crédito en Manila, y su madre, Beatriz Arrastia Reinares, dueña de una agencia inmobiliaria y emparentada con la etnia kapampangana de Bataan. Sí: su belleza exótica es mestiza.

 

Apenas pasada la adolescencia, la enviaron a Madrid para estudiar Secretariado Internacional. En una fiesta del empresario Tomas Terry conoció a Julio Iglesias. Y comenzó su vida frente a los focos. Se casaron en 1971, ella con apenas 20 años. “Podría decir que nos casamos porque estábamos enamorados y sería verdad, pero lo cierto es que me quedé embarazada. Entonces parecía una tragedia no pasar por vicaría. El cura que nos casó a Julio y a mí declaró que nunca había visto a una novia llorar tanto en su vida, estar tan triste. Sentía que no era el momento todavía”, ha dicho, así tan clara y normal.

Madre de los ‘estelares’ Chabeli, Julio y Enrique, su separación del cantante (1978), que “la adoraba, pero le era infiel”, fue dura. “Mi divorcio de Julio -ha declarado  en Vanity Fair- fue un acto muy doloroso, pero me hizo crecer como mujer, madre y persona. No fue hasta después de nuestra separación que comencé a conocer mundo”. Lo mismo que dice que no quiso dinero (“raro, raro, raro”, como decía el entrañable Papuchi). “Cuando nos separamos Julio y yo teníamos una cuenta conjunta. Podría haber ido a por ella, pero nunca se me hubiera ocurrido”. 

 

Tres años después se casó con Carlos Falcó, marqués de Griñón, y padre de su hija Tamara. Un hombre cosmopolita, con el que se divertía, viajaba. “Carlos era liberal de verdad, yo podía ir a fiestas, bailar y divertirme... Julio más bien era un chico de derechas, conservador, celoso y posesivo”. Pero ocurrió lo que no se esperaba: se enamoró. Apareció el político Miguel Boyer, padre de su hija Ana. “Se cruzó en mi camino. No fue culpa de Carlos, sino mía. Lo sentí mucho, pero me enamoré”. La primera vez que quedaron para comer, estaba tan nerviosa por que la reconocieran que no podía ni pedir. Entonces, en el restaurante entró toda una excursión de mujeres. “¡La Presley, la Presley!”, codeaban. “Siempre puede más Elvis Presley”, sentencia ella. Clara y normal.

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