La carbonara de Nigella Lawson que enfurece a los italianos

Añadir nata a un plato de pasta al que te atreves a llamar carbonara y que, encima, seas una cocinera famosa, roza el crimen grastronómico. Al menos, para los italianos. Y Nigella Lawson lo ha hecho.

Foto: Facebook Nigella Lawson.

Últimamente los cocineros británicos están sembrados al interpretar clásicos de la gastronomía internacional. Después de Jamie Oliver y su paella con chorizo, llega Nigella Lawson, toda una institución nacional en Gran Bretaña, y se le ocurre preparar una carbonara con nata, sí con nata. Un crimen gastronómico que pocos italianos han dejado pasar...

Este plato de pasta, originario de la región italiana del Lacio, ha ocasionado una crisis de inmensas proporciones en redes sociales, indignando a los italianos más puristas. Porque, todos lo sabemos, tocarle a un italiano la carbonara es igual que tocarnos a nosotros la paella.

La carbonara de Nigella

La receta que la cocinera británica publicó en Facebook incluye 500 gramos de espaguetis, 275 gramos de panceta en dados y dos cucharaditas de aceite de oliva. Hasta este punto, todo marchaba según lo previsto: no había ningún italiano al borde del infarto.

Pero, tras esos primeros y correctos pasos, Nigella cometió en atrevimiento de añadir 60 mililitros de nata doble. Y fueron esos inocentes 60 mililitros de este lácteo los que levantaron en armas a un número importante de italianos, que consideraron esto poco menos que un crimen. Después ya lo remató rallando un poco de nuez moscada. Momento en el cual media Italia estaba a punto del colapso.

Fueron muchos los italianos que mostraron su indignación y criticaron el uso de nata en esta receta asegurando que “una carbonara de verdad no lleva nata, solo huevos”. Y eso que ella advirtió previamente que no era la receta totalmente auténtica.

Nigella Lawson, la mediática y popular chef, con más de 20 años de experiencia en el terreno culinario no tiene ningún problema en adaptar a su gusto recetas tradicionales de diferentes países, lo que en más de una ocasión ha hecho que se gane un rapapolvo por parte de los gastrónomos más puristas.

¿Qué lleva una carbonara de verdad?

La auténtica carbonara se prepara únicamente con yemas de huevo, guanciale (un embutido de cerdo parecido a la panceta), queso pecorino romano (el parmesano podrían aceptarlo también…), pimienta negra y la pasta en cuestión que se vaya a usar, ni más ni menos.

El secreto para preparar una carbonara perfecta básicamente consiste en conseguir que el huevo se cueza con el calor remanente de la pasta (ya fuera del fuego) quedando cremoso, sin secarse. La nata y cualquier otro tipo de salsa o especia están de más.

Fuera de Italia el guanciale resulta prácticamente imposible de conseguir, por lo que se puede sustituir sin ningún problema (y sin generar ningún drama) por panceta, incluso, por bacon, aunque este último ingrediente ya empieza a generar cierta crispación entre el público italiano. Eso sí, lo de la nata les saca totalmente de sus casillas.

Se cree que la razón por la que la nata llegó a la carbonara podría deberse a la incorporación de esta receta a las cartas de los restaurantes. El uso de este ingrediente agiliza el trabajo en la cocina, ya que permite tener la salsa preparada con antelación a falta únicamente de cocer la pasta, presentar y servir.

La cuestión no es que esta versión no esté rica, que lo está, lo que enfada a los italianos es que se llame a este plato carbonara.

Es cierto que lo que le ha pasado a Nigella Lawson no es nada raro ni fuera de lo común. Muchas ocasiones, cuando un chef famoso decide “versionar” un clásico de cualquier país, suele desatar la ira de los haters gastronómicos, que están deseando ver una de estas cosas para saltar a la yugular de sus creadores.

La mayor parte de estos 'críticos' gastronómicos no están nada de acuerdo con versionar clásicos. Lo que no entienden es que es exactamente eso, una versión, no una razón para crucificar al cocinero en cuestión. A no ser, claro está, que su propuesta sea una auténtica aberración, en cuyo caso, una crítica constructiva no está de más (siempre en tono constructivo, algo que no es frecuente en redes sociales, por otra parte).

Verónica Bravo Piqueras

Verónica Bravo

Soy periodista y una apasionada de la gastronomía, la cocina y la nutrición. Me confieso adicta al café y a la comida de verdad acompañada de un buen vino. Adoro viajar y las comidas familiares. Coach nutricional en proyecto y amante de la buena vida. Escribo, cocino, como y disfruto a partes iguales.

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