La reina Isabel II lanza su propio ketchup

La soberana británica amplía su gama de productos gourmet, llamada Sandringham, con dos nuevas salsas. Todo natural y con ingredientes de su finca.

Tenemos buenas noticias para los amantes de todo lo royal, porque pueden comer lo mismo que la mismísima Isabel II y sentirte como una reina. Si crees que es una broma, lee con atención este notición. La reina británica ha lanzado su propia salsa ketchup a través de su firma de productos gourmet Sandringham, que es el nombre de una de sus residencias, una enorme casa de campo situada en Nortflok. Lo mejor de todo es que está elaborado con los productos que se cultivan en sus tierras, así que los cientes jamás estarán más cerca de los Windsor que aderezando unas patatas fritas o una hamburguesa con su salsa más especial.

 

Se venden en monísimos botes de cristal y cuestan ocho euros cada uno. La mala noticia es que solamente se pueden adquirir en la propia finca; por el momento no está disponible en la web. El de la reina no es un ketchup cualquiera, porque está aromatizado con dátiles, jugo de manzana y especias. Esto quizá sea porque en realidad  la madre de Carlos de Inglaterra no es una gran fan de esta salsa, de hecho no suele echarla a sus burguers... Según explica el que fuera chef real, Darren McGrady, Isabel II prefiere aderezar este plato con arándanos. 

Junto con el ketchup, la nueva línea de condimentos de la soberana incluye también una salsa inglesa con vinagre y especias. Estos dos lanzamientos se unen a otros ya existentes, como la ginebra Sandringham, que se destila en un granero de la propia casa. Como particularidad decir que incluye la fruta Sharon, un árbol leñoso relacionado con el ébano, también conocido como caqui chino. También se utiliza plantas de mirto. Tiene un precio de 60 €.

ginebra de Isabel II
La Reina también elabora ginebra.

Y suma y sigue. En la web de Sandrigham se puede adquirir también su cerveza artesana, que se produce localmente utilizando Organic Laureate Spring Barley cosechada en Royal Sandringham Estate con agua cristalina extraída de un pozo cercano. Se agregan tres variedades diferentes de lúpulo para crear una bebida llena de sabor. No lo decimos nosotros, lo dicen ellos en su propia web. Otras de las joyas de la corona gastronómicas de Isabel II son el té, cómo no, la miel, recolectada en los panales de la finca, y el chocolate.

A sus 95 años, la reina más longeva de la historia británica sigue muy activa, como vemos, y no exclusivamente para sus deberes institucionales. Su vena empresarial queda plasmada en esta línea gourmet. Aunque desde que falleció su marido, el duque de Edimburgo, pasa la mayor parte de tiempo en el Castillo de Windsor, Sandringham siempre ha sido su lugar favorito para pasar sus vacaciones en familia. Genio y figura, la abuela del príncipe Guillermo está atravesando momento complicados por la implicación de su hijo Andrés en un caso de abusos sexuales, pero ella mantiene su corona firme y gobierna con mano dura. Por eso, no ha dudado en tirarle todos los títulos reales para que afronte el juicio como una persona sin privilegios.

 

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