Las 5 razones por las que un dependiente no debe ser tan guapo

Un estudio de la Universidad de Hong Kong ha concluido que contratar a un dependiente que sea excesivamente guapo no solo puede hacer que no suba las ventas, sino que las baje.

Un estudio de la Universidad de Hong Kong ha concluido que contratar a un dependiente que sea excesivamente guapo no solo puede hacer que no suba las ventas, sino que las baje.

 

La expresión 'ser tan guapo que asusta' cobra muchas más fuerza cuando hablamos de negocios. Ser un dependiente demasiado atractivo puede ahuyentar a posibles compradores ante el sentimiento de vergüenza a hablar con él. Y si se trata una mujer con un cuerpo 10, nos podemos sentir acomplejadas pidiéndole que nos busque una talla cuatro veces mayor a la que ella utilizaría. 

 

Estas son las cinco razones por las que un empleado demasiado guapo puede aguarnos el negocio:

1. Sentimiento de vergüenza: sobre todo cuando se trata de una clienta ante un empleado atractivo. Muchas correrían hacia la puerta con tal de no efrentarse a esos ojos verdes. Preguntar por un producto adelgazante a la reencarnación de Elle McPherson hecha dependienta tampoco parece una buena opción. 

 

2. Complejos: entrar en una tienda de deporte a pedir información sobre bicicletas cuando te sobran unos kilos de más y la persona que te atiende parece el nuevo Indurain puede frenar a más de uno en su intención de compra.

 

3. Mejor normalitos: una persona de rasgos agradables sin ser atractiva nos generará más confianza y hará que compremos más. 

 

4. Tristeza: si nada más entrar en una tienda todos los empleados son estupendos nos hará sentirnos inferiores y estaremos deseando huir. 

 

3. Frustración: ver a una dependienta con uno de los modelos expuestos en el maniquí y observar que el efecto del vestido en nosotras es muy diferente nos provocorá frustración y desistiremos en comprarlo.

Macarena

Macarena Orte

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