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Marguerite Duras, la escritura en persona

Marguerite Duras es una escritora, guionista y directora de cine francesa que nos acerca a la realidad y el exotismo del sudeste asiático.

Marguerite Duras es una escritora, guionista y directora de cine francesa que nos acerca a la realidad y el exotismo del sudeste asiático.

 

Imponía. Porque la literatura, el oficio de escribir, la envolvía como un ambiente propio, como una exigencia de talento (le daba miedo escribir cualquier cosa), vida y deseo. Y acumulaba tanto en ese sentido, que una habría tenido que vivir y morir varias veces para poder sostener un segundo su mirada. Esa mirada miope, un tanto adusta, pero siempre matizada por una leve sonrisa, un frágil abanico de papel de arroz que no se abre del todo por temor a estropearlo. Una mirada que nos interrogaba, “¿y tú?”, y que aún no hemos podido contestar.  

 

Marguerite Germaine Marie Donnadieu nació en Gia Dinh, cerca de Saigón (Vietnam), en 1914, donde su padre dirigía una escuela y su madre trabajaba como maestra. Siempre tuvo cerca las letras, los libros. Eligió su seudónimo, Duras, como homenaje a una villa de la ciudad francesa Lot-et-Garonne, en la que vivió por muy poco tiempo durante los años veinte, ya que regresó con su madre (su padre murió en Vietnam cuando ella tenía siete años) al sudeste asiático enseguida. Mucho tiempo después cuando su último amante, Yann, le preguntara “¿Qué dirías de ti misma?” Ella solo contestaría: “Duras”. Sin más. Su madre probó suerte como terrateniente, se arruinó y dejó a Duras y sus dos hermanos en la miseria.

Sin embargo, consiguió hacer Bachillerato,  regresó a Francia y terminó Ciencias Políticas, tras abandonar Derecho.  En 1938 comenzó a trabajar como secretaria en el Ministerio de las Colonias. Un año después se casó con el poeta Robert Antelme (padre de uno de sus hijos), pero ese mismo año conoció a Dionys Mascolo, que terminó siendo su amante, y con el que tuvo otro hijo. Durante la Segunda Guerra Mundial, ambos participaron en la Resistencia francesa contra la ocupación nazi. En 1943 publicó su primera novela, Les Impudents, ya con el seudónimo Duras. Justo al año siguiente, su grupo de resistentes cayó en una emboscada; Duras consiguió escapar gracias a Jacques Morland (el nombre de guerra del ex presidente de la República Francesa, François Mitterrand). Antelme fue deportado a Buchenwald y Dachau. Y allí lo encontró Mitterrand en 1945, enfermo de tifus. A su regreso, Antelme se presentó en el domicilio de ella. Lo cuidó (después lo contó en El dolor).

 

Una de sus grandes novelas,  El arrebato de Lol V. Stein (1964) narra la historia de una mujer. “La vi en un baile de Navidad. En un manicomio cerca de París”. Pidió permiso para visitarla y hablar con ella. Enferma, fue uno de sus libros más difíciles de escribir: “Sobre todo, por no beber alcohol. Mi enfermedad se relacionaba con eso, y era la primera vez que escribía sin nada de alcohol”. En ese baile, Lol ve que su prometido se enamora de otra mujer. Y le gusta ese amor que surgía, fuerte y abrumador. Estaba a su favor. Le gustaría observarlo siempre. Así comienza su locura. Así la escribió Duras. Ese amor era todo. Como escribir. “Yo soy una escritora, no vale la pena decir nada más”.

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