Marie Curie, la primera Premio Nobel

Física y química polaca, pionera en el campo de la radioactividad. Fue la primera mujer en dar clases en la universidad de la Sorbona en 650 años.

Física y química polaca, pionera en el campo de la radioactividad. Fue la primera mujer en dar clases en la universidad de la Sorbona en 650 años. No quiso patentar sus investigaciones para no lucrarse con ello.

 

Para hablar de Marie Curie, es preciso mencionar ciertas cifras: fue la primera mujer que recibió un Premio Nobel y una de las únicas cuatro personas que lograron dos veces ese galardón en sus 110 años de existencia. Pero su vida no fue sólo apasionante desde el punto de vista profesional. También lo fue por sus muchos logros personales y su compromiso con la sociedad. Marie –llamada de soltera Maria Sklodowska- nació en Varsovia en 1867.

 

Su madre era maestra y su padre, profesor de matemáticas y física. Tras perder a la madre y a su hermana con tan sólo once años, buscó refugio en el estudio y continuó la vocación paterna. Al mismo tiempo, participó en asuntos políticos, formando parte de grupos que luchaban contra el dominio de Polonia por parte del imperio ruso.

 

Su magnífica preparación hizo que fuera aceptada en la Sorbona, la prestigiosa universidad parisina, donde se licenció en física y en matemáticas, siendo una de las poquísimas mujeres -23 en total- que se codeaban con los casi 2.000 alumnos varones de ciencias. Aun así, fue número uno de su promoción, obtuvo pronto una cátedra y entró a trabajar en un famoso laboratorio de física y química. Allí conoció a su marido, Pierre Curie, y allí descubrió los rayos X, que cambiarían para siempre la historia de la medicina.

El matrimonio Curie consiguió por ese hallazgo en 1903 el Nobel de Física, que se completaría tan sólo ocho años después, en 1911, con el de Química. Para entonces, Marie Curie ya estaba viuda. Pero tener que criar sola a sus dos hijas no le impidió seguir trabajando, dirigir un destacado centro y desarrollar investigaciones importantísimas, sobre todo en lo referente al tratamiento del cáncer mediante radioterapia.

 

Durante la Primera Guerra Mundial, participó en la defensa de su país de adopción, Francia: ayudó a diseñar unas unidades quirúrgicas móviles, llamadas «pequeñas curies», y se desplazó muy a menudo al frente para someter a rayos X a los soldados heridos, demostrando una vez más que era capaz de asumir con total naturalidad tareas reservadas hasta entonces a los hombres. Pero su incesante exposición a la radiación terminó por provocarle una leucemia que le causó la muerte en 1934, a los 67 años.

 

Marie Curie trabajó infatigable hasta el final y se fue de este mundo sabiendo que sus hallazgos nos habían permitido a los seres humanos vivir más y mejor. Sin duda, ese fue su gran premio.

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