El motivo por el que la crema de la Oreo siempre se queda en un lado de la galleta al separarla

La ciencia responde a una curiosidad que ha rondado en alguna ocasión la cabeza de los millones de consumidores de la famosa galleta.

Hay estudios científicos trascendentales para la historia de la humanidad y otros que no lo son tanto. En este último grupo se engloba el que da pie a esta pieza, pero que sus conclusiones no vayan a cambiar el mundo no quiere decir que no sean reseñables. ¿O es que acaso tú no te has preguntado alguna vez por qué la crema de las galletas Oreo se queda siempre en un lado de este dulce al separarla?

Estamos hablando de la galleta industrial más famosa del mundo, así que son millones de personas las que se han planteado esta duda, que no es existencial pero casi, cuando se han comido una Oreo. Ya sabes, además, que este tipo de galletas invitan a comerlas separándolas: es una tentación difícil de rechazar hacerlo así. Ocurre también, por ejemplo, con las típicas galletas con crema de chocolate entre ellas. 

El caso es que gustan a personas de todo tipo y procedencia. Y esto hace que despierten interés también a la ciencia. Prueba de ello es la investigación recién publicada en la revista Physics of Fluids que ha llevado a cabo un grupo de investigadores científicos del grupo de estudio de fluidos no-newtonianos del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) liderado por Crystal Owens.

El Oreómetro

El trabajo dirigido por Owens ha incluido el diseño y fabricación de un “Oreómetro”, una máquina capaz de separar con precisión milimétrica las dos galletas Oreo entre las que se sitúa su famosa e inimitable crema blanca. Lo consigue aplicando diferentes fuerzas de torsión, de manera que permite estudiar las propiedades mecánicas de las citadas galletas. Esta es la rama de la física conocida como reología, que estudia cómo los materiales se deforman o fluyen en respuesta a fuerzas aplicadas. “Se puede utilizar para medir la textura de los alimentos en función de las tensiones y tensiones de falla", explica Owens, que describe científicamente la crema de la Oreo como “cuantitativamente blanda”.

Los resultados del estudio realizado con esta herramienta son los que se han publicado el pasado 19 de abril. Poco a poco, sus conclusiones se han hecho virales en todo el mundo porque abordan luz sobre una curiosidad que ha pasado por la mente de millones de personas en todo el mundo. 

El ‘Oreómetro’ ideado por Owens y su equipo funciona de tal manera que se fija una de las dos galletas mientras se gira con sumo cuidado el otro. "Tenía en mente que si giras las Oreos perfectamente, debes dividir la crema perfectamente en el medio, pero lo que en realidad sucede es que la crema casi siempre se sale por un lado", confirma la investigadora del MIT. 

Además, Owens y compañía han detectado un patrón común en función del paquete de galletas Oreo investigado: concluyen que seguían las mismas tendencias en función de la caja pero que variaban de una a otra. El motivo por el que esto sucede, según las conclusiones del estudio, es la forma en la que se producen y se orientan al empaquetarse. Esto explicaría por qué el patrón no siempre es el mismo: la crema se queda en un lado, pero no siempre es el mismo. Fíjate cuando abras paquetes distintos. 

Lo que tienen claro también los investigadores que firman este peculiar estudio, y en ello incide Owens, es que "Si tratas de torcer las Oreo más rápido, en realidad necesitarás más esfuerzo y estrés para romperlas”, asegura. Por lo tanto, cuando te vayas a comer una galleta así, debes controlar la ansiedad y las ganas si no quieres que se partan al abrirlas, lo cual da mucha rabia. “Tal vez esta sea una lección para las personas que están estresadas y desesperadas por abrir sus galletas. Será más fácil si lo haces un poco más despacio", concluye Crystal Owens.

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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